Las neveras vacías, imágenes de la grave crisis que vive Líbano

AFP

Las neveras casi vacías en muchos hogares son la imagen que resume perfectamente el hundimiento económico de Líbano, que ha sumido en la precariedad a buena parte de la población.

Sin poder honrar sus compromisos de deuda desde marzo por primera vez en su historia, Liban vio desplomarse en el mercado paralelo su moneda nacional, la libra, aunque su tasa de cambio oficial se mantenga.

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Ahora, un salario de un millón de libras libanesas vale en la calle menos de 200 dólares frente a los 700 que valía el verano pasado.

En un país que depende en gran medida de las importaciones, el impacto de esta depreciación se deja sentir con fuerza. Los precios han aumentado de manera vertiginosa mientras miles de empresas han quebrado o despedido a muchos empleados.

Los fotógrafos de la AFP pasaron varios días visitando casas de las principales ciudades del país, como Beirut, Trípoli, Biblos y Sidón.

Los libaneses y libanesas aceptaron posar al lado de sus grandes neveras abiertas, en cocinas espartanas y a menudo sombrías.

Amarillentos por el uso o de un blanco impecable, estos frigoríficos tienen un punto en común: están casi vacíos.

Fadwa Merhebi confiesa que no tiene dinero para hacer compras. En su nevera hay agua y pepinos.

"Si hubiera frigoríficos más pequeños vendería este y me compraría uno", afirma esta mujer de 60 años, que vive sola en un minúsculo apartamento en Tripoli (norte).

"Al menos podría usar el dinero para comprar comida", suspira.

La antaño llamada Suiza de Oriente Medio parece haberse esfumado y una nueva clase social de libaneses pobres ha irrumpido en la sociedad. A ella se suman los libaneses de clase media que cada día son un poco más pobres.

A la crisis económica se unen las restricciones necesarias para evitar la propagación del nuevo coronavirus. Según el Banco mundial, más de la mitad de la población libanesa vive hoy por debajo del umbral de pobreza.

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