BOGOTÁ Internacionales -  26 de mayo 2014 - 19:19hs

Proceso de paz pende de elecciones presidenciales

Preside una de las economías de más rápido crecimiento de América Latina y ha llevado las negociaciones de paz con los rebeldes marxistas de las FARC más lejos que cualquier presidente colombiano lo ha hecho en, al menos, tres décadas.

Pero el presidente Juan Manuel Santos parece que no conecta con los votantes colombianos, que no han sentido los beneficios de la política económica y que tienen preocupaciones más mundanas que la dudosa perspectiva que traería el fin a medio siglo de conflicto armado y violencia guerrillera.

La fatiga con el gobierno de Santos fue evidente el domingo cuando cerca del 60% de los votantes se quedaron en casa y prefirieron no ejercer su derecho al voto.

Quienes votaron de manera abrumadora fueron los rivales del primer mandatario. El ex ministro de Hacienda Oscar Iván Zuluaga terminó a la cabeza de cinco candidatos con el 29 por ciento de los votos, lo que fuerza a que se celebre una segunda vuelta de la elección presidencial que se celebrara el próximo 15 de junio con Santos como contendor, y que quedó segundo con el 26% de los votos.

Pese al revés electoral, Santos no ha dado muestras de que vaya a repensar su estrategia electoral cuya pieza central ha sido el proceso de paz con las FARC, que lleva 18 meses y busca poner fin a un conflicto armado de 50 años.

Santos, de 62 años, ha enmarcado el debate político de la segunda vuelta entre una batalla entre la esperanza y el temor, anticipándose a lo que sería una batalla campal por el futuro de las conversaciones de paz con el grupo rebelde más grande de Colombia y el legado de polarización que dejó Uribe luego de que liderara una poderosa ofensiva militar sin cortapisas, respaldada por el gobierno de Estados Unidos, contra la guerrilla durante su administración (2002-2010).

"Lo que ha quedado claro hoy es que en tres semanas los colombianos tendrán dos opciones: podrán escoger entre quienes (sic) queremos el fin de la guerra y los que prefieren una guerra sin fin", dijo Santos en la víspera. "Y vamos a ganar con la paz. Ese es nuestro norte. Y nadie nos va a desviar de ese camino".

Este, no obstante, no es un mensaje que resuene entre los votantes. Una reciente encuesta de Invamer-Gallup arroja que sólo el 4.5% de los colombianos cree que es una prioridad lograr un acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Ni siquiera aparece entre las cinco principales preocupaciones de los votantes, más pendientes de temas como el acceso a la salud y el empleo en un país en el que la mitad de los trabajadores, aproximadamente, todavía están empleados en la economía informal y, por tanto, carecen de seguro médico, prestaciones y pensión.

Para acercarse al medio millón de votos que le separan de Zuluaga, el presidente candidato cuenta con el apoyo de la izquierda colombiana, quienes son los únicos que en este momento han respaldado el proceso de paz en un país que se ha vuelto de derecha en los últimos años.

En los últimos días de la campaña, Santos logró el respaldo del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, que fue guerrillero del Movimiento 19 de Abril. Otra política de izquierda, Clara López Obregón, logró una sorprendente votación de dos millones de votos el domingo, muy cerca de quien quedó de tercera, la candidata del Partido Conservador, Marta Lucía Ramírez, quien se espera que apoye la candidatura de Zuluaga.

Pero el apoyo de la izquierda no será automático.

FUENTE: AP