" Tailandia es una guarida donde se esconden y trafican las mafias internacionales de venta de pasaportes ", asegura nada más comenzar la entrevista con Efe Apichat Burisani, director en este país asiático de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol).
Con una débil aplicación de las leyes y una afluencia de más de 20 millones de turistas cada año, en Tailandia ha florecido en la última década un rentable mercado negro de tráfico de identidades al que acuden en busca del escondite idóneo centenares de mafiosos y rufianes huidos de la justicia de sus países.
" Desde el próximo mes de agosto tenemos previsto reforzar los 52 puestos fronterizos del país e informatizarlos para unir las bases de datos de la Policía de Tailandia y las informaciones de la Interpol ", apunta Apichat.
Cuando el pasado marzo el avión MH370 de la compañía Malaysia Airlines desapareció sin dejar rastro cuando viajaba de Kuala Lumpur a Pekín, las autoridades se alarmaron al conocerse que dos hombres de ciudadanía iraní habían embarcado en el avión con sendos pasaportes robados.
Los documentos de viaje fueron sustraídos en la isla de Phuket y presuntamente entregados a los desafortunados viajeros en la costera ciudad de Pattaya, ambas en Tailandia.
Durante la investigación de la desaparición del Boeing se descartó que los iraníes formaran parte de una célula de integristas islámicos, para describirlos como inmigrantes que buscaban alcanzar Europa para iniciar una nueva vida.
" Al igual que Malasia, el sistema de control de los aeropuertos tailandeses aún no está conectado con el sistema de detección de pasaportes robados de la Interpol. Hemos aprendido de ello y estamos actuando en consecuencia ", asegura el director tailandés de Interpol en su oficina de Bangkok.
El departamento en Tailandia de este organismo de seguridad indica que tienen identificadas varias mafias internacionales de tráfico de identidad que actúan dentro del país.
" Estamos recabando toda la información y datos necesarios para posteriormente realizar una redada coordinada contra las bandas criminales " que proceden de diversos lugares como Oriente Medio, Pakistán, Sur de Asia o África Oriental.
Más de 60.000 pasaportes, entre tailandeses y extranjeros, fueron robados o se extraviaron entre enero del 2012 y junio de 2013, según las estimaciones oficiales.
"Muchas personas venden sus pasaportes para sacarse un sobresueldo o financiarse unas vacaciones más prolongadas ", señala el policía, aunque admite que la mayoría de documentos proceden de "robos en las zonas turísticas".
El precio de los pasaportes varía según la nacionalidad, la vigencia, el número de páginas utilizadas y los sellos fronterizos inscritos, hasta alcanzar un valor entre los 1.000 euros, los países menos atractivos y documentos nuevos, o los 3.000 euros de los países más codiciados y parcialmente utilizados.
El procedimiento de las mafias se ha "sofisticado" con el paso de los años, ya no se limitan a cambiar las fotos y la firma, sino que acuden a la cirugía estética para hacer coincidir la fotografía original con la persona.
" Ellos tienen un archivo con todos los pasaportes que poseen, buscan un documento con cierto parecido a la personas que quiere comprar el pasaporte y si hace falta le facilitan unos retoques faciales para que la similitud sea mayor ", denuncia el miembro de Interpol.
No obstante, a pesar de los esfuerzos que comenta el experto se siguen ofertando falsificaciones de documentos como licencias de tráfico, el Documento Nacional de Identidad español o títulos universitarios en la calle de Khao San, conocida por servir de hospedaje en Bangkok a miles de viajeros de bajo coste.
"¡Puedes hasta comprar una imitación del carné de la Interpol!", afirma el director de este organismo policial en Tailandia.
En 2010, una operación conjunta entre la policía española y tailandesa permitió desarticular una célula que se dedicaba a robar pasaportes en Barcelona que luego eran enviados a Tailandia para su posterior utilización por organizaciones terroristas.
Entre los clientes de esta mafia figuraban yihadistas que el 11 de marzo de 2004 atentaron contra trenes de la red de cercanías de Madrid y causaron 192 muertos y 1.800 heridos. EFE
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