El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio usó una corbata arcoíris para el Desfile del Orgullo Gay, se puso una camisa de "I Love LA" (Amo Los Ángeles) y cantó en televisión nacional para pagar una apuesta. Incluso se ha vestido de pirata —con camisa de volantes y todo— para un desfile hipster en Brooklyn.
De Blasio no teme ser audaz, e incluso algunas veces hacer el ridículo. Es la imagen de un hombre común que engrana con sus políticas populistas y alude a su promesa de solucionar las crecientes diferencias de la ciudad.
Aunque los expertos dicen que esto podría volverlo más cercano con la gente, el riesgo de llevarlo demasiado lejos podría quitarle el peso necesario para encabezar la ciudad más grande de Estados Unidos.