Tres chicas adolescentes de Colorado cruzaron mensajes en Twitter sobre el matrimonio y la religión con reclutadores del grupo Estado Islámico, y después salieron hacia Siria con miles de dólares en efectivo robado. Las autoridades las interceptaron en Alemania y las devolvieron a sus familias sin presentar cargos.
Ese caso, y otros similares, reflejan cómo el grupo dirige su sofisticada propaganda más allá de los hombres que puedan combatir en un intento de atraer no sólo esposas, sino también profesionales como médicos, contables e ingenieros en su campaña por construir una nueva sociedad en el territorio que ha conquistado en amplias áreas de Irak y Siria.
Los motivos de este diverso grupo de reclutas desconciertan a los gobiernos occidentales que tratan de frenar la tendencia. Una de las reclutas, Shannon Conley, una mujer de Colorado que fue atrapada y será sentenciada el mes que viene, quería combatir en Siria o emplear sus conocimientos de enfermera para ayudar a los combatientes allí.
El grupo "emite cantos de sirena a través de medios sociales, intentando atraer gente a lo que llaman su califato", explicó a la prensa del director del FBI, James Comey. "Y entre la gente a la que intentan atraer hay mujeres jóvenes para ser las esposas de estos yihadistas".
Durante sus esfuerzos por expandir su territorio, Estado Islámico recluta niños para la batalla, busca occidentales que cometan atentados yihadistas y difunde videos de decapitaciones. Pero también utiliza propaganda con un cariz humanitario, como fotos de pueblos sirios bombardeados acompañados de peticiones de ayuda. También grabaciones de niños que sonríen, reciben golosinas y juegan con animales de peluche para mostrar una imagen de entorno favorable a las familias en alusión al papel de las madres y esposas en su protoestado.
Incluso mientras llaman a la violencia, "lo hacen con el arma en una mano y el gatito en la otra", señaló en una entrevista el asistente del Fiscal General de Estados Unidos, John Carlin, responsable de la división de seguridad nacional del Departamento de Justicia.
"Los seducen con promesas sobre lo maravilloso que será", dijo Mia Bloom, profesora de estudios de seguridad en la Universidad de Massachusetts-Lowell. "Prometen una idea de aventura, que sus preocupaciones se verán resueltas".
Miembros del Departamento de Justicia señalaron que la gente que ayuda a Estado Islámico entiende dónde se está metiendo y que se arriesga a ser procesada, tanto si viaja a Siria como si no, y aunque no tenga previsto levantarse en armas. Los fiscales han presentado cargos contra más de 15 personas, en la mayoría de los casos por sospechas de que prestaron "apoyo material" —incluyendo dinero, formación o una falsa identidad— a un grupo terrorista identificado. Los abogados de defensa alegan que la ley es demasiado amplia y afecta tanto a los sospechosos mal aconsejados como a los peligrosos. Sin embargo, los tribunales han aceptado esa interpretación amplia de la ley.
El Departamento de Justicia también está probando otras estrategias, añadieron las fuentes, como intentar identificar a los posible reclutas antes de que se vayan.
Agentes del FBI en Colorado se reunieron varias veces con Conley, una auxiliar de enfermería de 19 años que se había convertido al islam, intentando disuadirla de que viajara a Siria para casarse con un miliciano al que había conocido en internet. Los agentes sugirieron que en lugar de la yihad probase trabajando en ayuda humanitaria, pero ella les dijo que si no podía combatir, emplearía sus habilidades como auxiliar de enfermería para ayudar a los combatientes, según documentos judiciales.