Organizaciones de derechos humanos y dirigentes políticos cuestionaron este martes que la justicia haya autorizado a la policía de Buenos Aires a usar una pistola eléctrica, a las que consideran instrumento de tortura y amenaza para la salud.
Según un fallo judicial, las armas Taser podrán ser utilizadas por la Policía Metropolitana, que depende de la alcaldía de la capital, en manos de Mauricio Macri, del partido derechista PRO y uno de los precandidatos favoritos para las presidenciales del 25 de octubre.
Un Tribunal Superior de Justicia otorgó el permiso al rechazar sentencias de primera y segunda instancia en las cuales se comparó las pistolas Taser con herramientas para realizar torturas eléctricas (como picanas o porras).
"No hay diferencia entre 'picanear' a una persona en un sótano en un interrogatorio o hacerlo en una manifestación callejera", dijo a la prensa el abogado del Observatorio de Derechos Humanos (ODH) Demián Konfino.
"Se ha probado con informes del Comité de la Tortura de Naciones Unidas que es un elemento de tortura que puede violar el derecho humano a la salud y a la vida", agregó.
La inseguridad figura desde hace más de una década entre la principal preocupación de los argentinos, según encuestas, aunque sería la primera vez que un arma eléctrica podría ser empleada para reprimir manifestaciones.
"Este armamento está cuestionado por la ONU y Amnistía Internacional. Produjo más de 600 muertes en Estados Unidos desde 2001 y fue utilizada contra 431 menores en el Reino Unido solamente en 2013", dijo en rueda de prensa el jefe de gabinete del gobierno federal, Aníbal Fernández.
La directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina, Mariela Belski, declaró a la prensa que "la utilización de armas Taser puede ser autorizada, pero bajo condiciones muy estrictas".
"Nunca deben ser utilizadas por la policía para reducir a personas que se considera sospechosas o que se niegan a acatar una orden de la autoridad", señaló Belski.
El dirigente y candidato a primer legislador por Camino Popular Itaí Hagman recordó que "la Policía Metropolitana tiene pésimos antecedentes" en control de manifestaciones.
El sociólogo y asesor en seguridad en la Legislatura (parlamento comunal) Andrés Pérez Esquivel afirmó a su vez que "el uso de las Taser no parece tener que ver con una cuestión técnica sino con una profunda vocación antidemocrática y un enorme gusto por los negocios".
"Las Taser son caras y hay demandas penales por millones de euros de sobreprecios en compra de pistolas sin licitación", dijo el hijo del premio Nobel de la Paz en 1980 Adolfo Pérez Esquivel.
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