El presidente de Rusia, Vladimir Putin, dice que quiere que expertos internacionales examinen los datos de la caja negra del avión de guerra ruso derribado sobre la frontera entre Turquía y Siria el mes pasado.
El ministro de Defensa, Sergei Shoigu, llevó el miércoles al Kremlin la caja negra del Su-24 ruso que participaba en bombardeo en Siria y que fue derribado por Turquía el 24 de noviembre por una supuesta violación de su espacio aéreo. Dos soldados rusos fallecieron. Putin pidió a Shoigu que no se abra la caja hasta que Moscú invite a expertos internacionales para examinarla.
Funcionarios rusos rechazaron insistentemente la denuncia de Turquía de que su avión había entrado en el espacio aéreo turco y apuntaron que los datos de la caja negra demostrarían que estaban en lo cierto.
El derribo del caza hizo que las relaciones, antes cordiales, entre Moscú y Ankara alcancen su nivel más bajo desde el final de la Guerra Fría, con Rusia imponiendo sanciones económicas sobre Turquía.
El primer ministro ruso, Dmitry Medvedev, dijo que la operación de la fuerza aérea rusa en Siria no es una carga para el presupuesto del país.
La economía rusa, que se prevé que se contraiga un 4% este año, pasa un momento complicado por la sima de las sanciones occidentales y el bajo precio del petróleo. Sectores críticos han acusado al Kremlin de gastar el dinero de los contribuyentes en bombardeos contra insurgentes del grupo extremista Estado Islámico en Siria, mientras se espera que el presupuesto estatal tenga un déficit del 3% el año próximo.
En una conferencia de prensa televisada desde Moscú el miércoles, Medvedev dijo que al activar la operación aérea el pasado 30 de septiembre, el Ministerio de Defensa no superó su presupuesto previsto. El ejército ruso no pidió fondos adicionales al gobierno para financiar la ofensiva.