Ecuador Internacionales -  18 de abril de 2016 - 08:48

España envía rescatistas a Ecuador

España envió a Ecuador un avión militar con 47 expertos en búsqueda y rescate y cinco perros rastreadores para ayudar a las autoridades ecuatorianas a buscar sobrevivientes de un sismo en el que murieron al menos 272 personas.

El avión despegó el lunes por la mañana de una base militar a las afueras de Madrid, y se esperaba su llegada a la afectada ciudad de Guayaquil por la tarde.

Los 39 soldados y ocho bomberos se enviaron después de que el presidente de Ecuador, Rafael Correa, indicara que la cifra de muertos subirá de forma drástica y que aún quedan personas aún vivas bajo los escombros.

Correa había anunciado antes la llegada de rescatistas de México y Colombia. El terremoto de magnitud 7,8 es el peor desastre natural que sufre el país andino desde el terremoto de 1949 en Ambato en el que murieron miles de personas, indicó el presidente.

La cifra de muertos por el terremoto del sábado en Ecuador ha subido a al menos 272 personas y seguirá creciendo, indicó el presidente de Ecuador.

Tras visita las zonas golpeadas por el terremoto, el presidente Rafael Correa dijo que "el número seguramente aumentará, probablemente en forma considerable".

Ecuador se sobrepondrá a la tragedia, afirmó Correa. "Nuestro dolor es muy grande, la tragedia es muy grande, pero vamos a encontrar la manera de seguir adelante", afirmó.

Mientras Ecuador trabajaba por recuperarse de su peor terremoto en varias décadas, las historias de pérdidas devastadoras se sucedían entre los escombros. El sismo de magnitud 7,8 dejó un rastro de ruinas en la normalmente plácida costa ecuatoriana del Pacífico. El temblor desbarató autopistas, derribó una torre de control aéreo y allanó casas y edificios. Al menos 262 personas murieron, incluyendo dos canadienses, y miles estaban sin hogar.

Portoviejo, una capital provincial de casi 300.000 personas, estaba entre las más golpeadas, y el alcalde de la ciudad habló de al menos cien muertos. Entre ellos estaban Sayira Quinde, de 17 años, sus padres y su hermano aún bebé, aplastados en su auto por un edificio que se derrumbó.

Abrumada por la pena, la tía de la joven, Johana Estupiñán, viajaba ahora a la localidad de Esmeraldas, donde enterrará a sus seres queridos y dará la noticia a los tres hijos de su hermana ahora huérfanos. La familia había viajado hasta su casa para dejar a Sayira antes de que iniciara las clases en la universidad pública para estudiar medicina con una beca.

"Nunca pensé que la vida se nos fuera en un minuto", se lamentó Estupiñán.

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