Grecia Internacionales -  14 de diciembre de 2016 - 15:42

Hueco legal aumenta paso de migrantes entre Grecia y Turquía

En esta época del año, las aguas del caudaloso río Evros son turbulentas y gélidas, las orillas pantanosas y remotas. Son un obstáculo intimidante para los migrantes que llegan a la frontera greco-turca, pero no tanto como para detener a los que llegan desde tan lejos en busca de una nueva vida en Europa.

"El frío fue horrible", dijo Kevin Mohamadi, iraní de 37 años que, según dijo, cruzó el río después de pagar a los contrabandistas. "Eramos un grupo de 16, incluidas familias afganas con cuatro hijos cada una, y cruzamos en dos botes. Después tuvimos que caminar por los bosques durante cuatro horas para evitar la captura".

Un año después del ingreso incontrolado de migrantes y refugiados a Grecia, camino a las naciones más prósperas de Europa, esta región fronteriza ve un nuevo aumento del flujo. Se debe a una rendija legal: las restricciones impuestas en las islas griegas no rigen en la frontera terrestre.

Eso significa que cualquiera que pase por aquí se adelanta de lejos a los que llegan a las islas en la cola para ser admitidos como refugiados en otros países europeos, y los que no reúnen los requisitos para el asilo podrían salvarse de la deportación que les espera bajo el acuerdo entre Turquía y la Unión Europea.

Además, las dificultades y peligros del cruce del río son poca cosa en comparación con la travesía por mar a las islas.

"Los refugiados suelen cruzar en botes", dijo Panagiotis Ageladarakis, alcalde de Amorio, una población a 1,5 kilómetros del río. "En su punto más ancho el río tiene 150 metros, pero hay lugares más estrechos, y los turcos los transportan. Después vienen a pie a nuestras aldeas. Es común verlos".

Las cifras son por demás incompletas. Las únicas estadísticas conocidas son las de personas atrapadas junto con los contrabandistas a los que pagan el cruce del Evros, que recorre la mayor parte de los 180 kilómetros de frontera. No hay información sobre los que cruzan sin ayuda o los que logran adentrarse en Grecia o seguir a Europa.

Pero las cifras incompletas bastan para revelar una tendencia creciente. Unas 655 personas, en su mayoría sirios, fueron arrestadas junto con 33 contrabandistas en octubre, el doble que en septiembre.

Un agente de policía dijo a The Associated Press que las autoridades griegas impiden el cruce de unas 4.000 personas al acercarse en patrullas a la orilla griega del río cuando advierten que un grupo está a punto de cruzar o llaman a las autoridades turcas para que los recojan. Es casi el triple de la cifra promedio de los meses de verano, aunque entonces el cruce es más fácil porque se puede hacer a pie al bajar el caudal del agua.

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