Colombia: excomandante de las FARC herido en la cárcel

AP

El excomandante de las desparecidas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Jesús Santrich, resultó herido en la cárcel de máxima seguridad donde se encuentra a la espera de su liberación tras ser rechazado un pedido de extradición a Estados Unidos.

El Procurador General de la Nación, Fernando Carrillo, dijo a la cadena local Caracol que “en este momento con la información que nos ha dado la Procuraduría Delegada para los Derechos Humanos, entiendo que tiene unas heridas menores. La causa no la conocemos, pero está siendo atendido en este momento al interior del centro penitenciario”.

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Pero el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario informó en un comunicado que Santrich “se autolesionó levemente sus brazos”, se le prestó ayuda médica en la cárcel y “se encuentra bien de salud y estable”.

El excomandante de las FARC debería haber salido de la prisión La Picota, al sur de Bogotá, hace dos días luego de que un tribunal especial rechazó su extradición a Estados Unidos, donde es acusado de narcotráfico.

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Santrich fue detenido en Bogotá en abril de 2018 luego de que un tribunal de Nueva York emitió una orden de captura en su contra. Según las autoridades estadounidenses el excomandante guerrillero planificó el envío de 10 toneladas de cocaína a ese país a fines de 2017 con un emisario del Cartel de Sinaloa en Bogotá. Los supuestos planes para enviar la cocaína se habrían realizado después de que Santrich y las FARC firmaran un acuerdo de paz con el gobierno colombiano que puso fin a cinco décadas de guerra interna.

Las acusaciones fueron negadas rotundamente por Santrich y sus aliados, quienes describieron el caso como un "montaje" organizado por quienes desean desbaratar el acuerdo de paz.

El miércoles la Justicia Especial para la Paz, el organismo encargado de juzgar los crímenes cometidos por los actores del conflicto armado en Colombia, determinó que no había suficientes evidencias para aprobar la extradición de Santrich en una resolución de más de 100 páginas.

El acuerdo de paz, firmado en diciembre de 2016, garantiza penas no carcelarias para comandantes guerrilleros que cumplan con procesos de verdad y reparación. Sin embargo, los crímenes cometidos después de la firma del acuerdo deben ser juzgados por la justicia ordinaria.

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