El plan ruso-chino renovado para la solución del conflicto en la península de Corea fue entregado a las autoridades norcoreanas y será próximamente enviado al resto de los países involucrados en el diálogo a seis bandas, declaró el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.
"La actual versión del plan de acción fue presentada a Corea del Norte y será entregada próximamente al resto de nuestros socios", afirmó Lavrov durante una rueda de prensa conjunta con su homólogo malasio, Saifuddin Abdullah.
Según el jefe de la diplomacia rusa, se trata de un plan de acción con modificaciones adicionales respecto al presentado dos años antes por el presidente ruso, Vladímir Putin, y el líder chino Xi Jinping.
"Mostramos el primer proyecto a otros participantes del diálogo a seis bandas, incluyendo Estados Unidos, Corea del Sur y Corea del Norte. Fueron tomados en cuenta todos los comentarios que recibimos en respuesta al plan. Fueron todos constructivos", indicó.
Las mencionadas conversaciones a seis bandas (en las que participan las dos Coreas, EE.UU., China, Rusia y Japón) permanecen estancadas desde hace más de una década.
Según el ministro ruso, Rusia y China presentan este nuevo plan, más detallado, para destrabar "el proceso atascado y no permitir que llegue a un callejón sin salida".
Lavrov indicó que esta propuesta incluye cuatro aspectos fundamentales, el militar, el político, el económico y el humanitario.
"El plan está conformado de tal manera que se puede tomar cualquier pareja de temas y ocuparse de ellos independientemente del resto del contenido", alegó.
El titular de Exteriores ruso añadió que se trata de la reducción y congelamiento de la actividad militar en toda la península de Corea y alrededor de ella, el diálogo político, el restablecimiento de las relaciones económicas, incluso entre "las dos Coreas".
El 4 de julio de 2017 los mandatarios de China y Rusia pidieron a Corea del Norte una moratoria de sus ensayos con misiles y armas nucleares en el marco de una iniciativa común para el arreglo del conflicto coreano, agravado en aquel momento por una serie de pruebas realizadas por Pionyang.
Además, Moscú y Pekin instaron a EE.UU. y a Corea del Sur, principales enemigos de Pionyang, a abstenerse "de realizar maniobras militares conjuntas a gran escala", precisamente una de las excusas que siempre expone el régimen comunista para lanzar sus continuos desafíos nucleares.
Lavrov constató que pese a que en el transcurso de los pasados dos años tuvo lugar cierto avance, que incluyó los encuentros entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, "últimamente, como ustedes sabrán, estos contactos se han visto frenados".
"El motivo es muy simple: Corea del Norte considera que ha dado muchos pasos concretos que merecen una respuesta recíproca y los estadounidenses quieren todo y de una sola vez, y luego pensarán cómo responder a Corea del Norte", observó.




