Tráfico en Filipinas en la salida de cuarentena

AP

Los atascos viales y las multitudes de transeúntes regresaron el lunes a la capital filipina, después de que la metrópolis relajara las medidas contra el virus en una arriesgada apuesta para reabrir la economía al tiempo que combate la pandemia del coronavirus.

Los trenes de cercanías, taxis, autos compartidos, autobuses de enlace y motocicletas volvieron a las calles de la Manila metropolitana, aunque solo podían utilizar parte de su capacidad como medida de seguridad.

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El transporte público seguía limitado tras la relajación de las normas y muchos pasajeros esperaron horas para conseguir transporte, pese a los autobuses fletados por el gobierno.

Un gran número de autos privados también ayudó a congestionar las carreteras.

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“A mucha gente ya se le permite salir y muchos sectores están reabriendo, de modo que verán muchos vehículos (...) pero la situación sigue siendo anormal”, indicó el teniente general de la policía, Guillermo Eleazar.

Advirtió que la policía aún podría perseguir a los infractores que no llevaran mascarillas e incumplieran la distancia de seguridad.

Las clases seguirían suspendidas dos semanas más. Barberías y salones de belleza podrían abrir la semana próxima, a un tercio de su capacidad.

Filipinas sigue siendo un foco de COVID-19 en el sureste de Asia, con más de 18.000 infecciones y 957 muertes.

Por su parte, India reportó el lunes 230 muertes por coronavirus en las 24 horas previas, elevando el total a 5.394, mientras iniciaba su plan gradual para salir de la cuarentena. Las autoridades siguieron adelante con la desescalada a pesar de que según los expertos, el país aún está lejos de su pico.

A partir del lunes circulaban 200 trenes especiales de pasajeros y algunos estados reabrieron sus fronteras, permitiendo el tránsito vehicular. Maharashtra, el estado más afectado, permitió la apertura de comercios y oficinas fuera de las zonas de contención.

En Corea del Sur, la máxima experta en enfermedades infecciosas pidió a los mayores de 65, mujeres embarazadas y otras personas con factores médicos de riesgo que se quedaran en casa, mientras las autoridades trataban de rastrear y frenar los contagios pese al aumento de la actividad pública.

Jeong Eun-kyeong, directora de los Centros coreanos de Control y Prevención de Enfermedades, hizo su petición tras informar de 24 casos nuevos asociados a un grupo de iglesias cerca de Seúl. También expresó su preocupación por los cientos de contagios asociados a lugares de trabajo, como centros de llamadas y un gran almacén de la gran firma de comercio electrónico Coupang, que según las autoridades no tenía medidas preventivas adecuadas. El país ha reportado 11.503 casos y 271 muertes.

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