Se estima que en Irak y Siria continúan activos más de 10.000 combatientes del grupo, con muchos moviéndose con libertad en pequeñas células entre los dos países

EFE

La amenaza del Estado Islámico (EI) está volviendo a crecer en los principales bastiones del grupo terrorista en Siria e Irak, según advirtió este lunes la ONU, que también teme que la crisis desatada por el coronavirus pueda facilitar a más largo plazo el reclutamiento de yihadistas.

Por ahora, la pandemia y sus confinamientos y restricciones de movimiento han limitado las actividades del EI en países que no son escenario de conflictos, según dijo al Consejo de Seguridad Vladímir Voronkov, el responsable de la oficina antiterrorista de Naciones Unidas.

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Según Voronkov, en los últimos meses se han visto dos trayectorias muy diferenciadas, con la amenaza de la organización yihadista menguando en lugares como Europa y creciendo en otros como Oriente Medio.

Pese a su derrota militar, el núcleo del EI en esa región ha seguido “consolidando su posición” en algunas de las áreas que tuvo bajo su control y opera cada vez con más confianza y de forma más abierta, señaló el responsable de la ONU.

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Se estima que en Irak y Siria continúan activos más de 10.000 combatientes del grupo, con muchos moviéndose con libertad en pequeñas células entre los dos países, y el número de ataques ha aumentado significativamente en 2020 con respecto al año anterior.

Voronkov advirtió también sobre el refuerzo del EI y sus filiales en varias zonas de África y sobre la amenaza que presenta el grupo en Libia, un país en pleno conflicto, a pesar de contar únicamente con unos centenares de combatientes allí.

En Asia, destacó el peligro de la filial en Afganistán, capaz de lanzar grandes ataques en varias zonas del país a pesar de sus pérdidas territoriales, y subrayó que el grupo pretende atraer a combatientes insatisfechos con la paz firmada entre los talibanes y Estados Unidos.

Mientras, en Europa la amenaza procede sobre todo de terroristas locales radicalizados a través de internet. Voronkov apuntó que varios países europeos han informado de un creciente problema con violentos de extrema derecha, lo que puede requerir derivar recursos de inteligencia que hasta ahora se usaban para vigilar a yihadistas.

Según la ONU, por ahora no está claro el impacto de la pandemia en el reclutamiento y la recaudación de fondos por parte del Estado Islámico, pero la organización considera que la crisis económica podría “exacerbar condiciones” que favorezcan el terrorismo a medio y largo plazo, tanto en áreas de conflicto como en otras.

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