El presidente de Venezuela, Nicolás maduro

EFE

La respuesta al coronavirus, la recuperación tras la pandemia y varias crisis regionales centraron este miércoles los discursos ante la Asamblea General de la ONU de varios líderes latinoamericanos, incluido un Nicolás Maduro que reconoció ante este foro el éxodo de venezolanos que durante mucho tiempo negó su Gobierno.

El presidente de Venezuela atribuyó esa emigración a "razones económicas" vinculadas a "las medidas coercitivas, unilaterales y de las agresiones económicas impuestas por el Gobierno de Estados Unidos" y, al mismo tiempo, aseguró que su país vive ahora "una oleada de retornos voluntarios".

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Aunque el Gobierno de Maduro ha llegado a tildar de montaje las imágenes de migrantes por el continente, según datos de la ONU se calcula que unas 5 millones de personas han abandonado en los últimos años el país caribeño.

La mayoría se han instalado en países de la región, con Colombia a la cabeza, tras haber recibido a unas 1,7 millones de personas, según sus autoridades.

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Maduro, en su discurso en vídeo ante Naciones Unidas, insinuó que en esos países receptores ha habido corrupción con los fondos facilitados por la comunidad internacional para ayudar a acoger a los grandes números de venezolanos que han dejado sus hogares.

"Nos preguntamos cómo es posible, a pesar de las enormes cantidades de dólares que se han otorgado a estos gobiernos mediante extravagantes conferencias de captación de donantes para los migrantes venezolanos, qué hicieron con ese dinero", señaló. "¿Se lo robaron los gobiernos?", se preguntó.

Maduro, que como en otras ocasiones arremetió con dureza contra Estados Unidos y las sanciones impuestas a su país, habló en la Asamblea General en el mismo día en que la Misión Internacional que ha analizado posibles violaciones de derechos humanos en Venezuela denunciara en Ginebra crímenes contra la humanidad cometidos por su Gobierno, unas conclusiones rechazadas frontalmente por las autoridades del país.

BOLIVIA, CONTRA ARGENTINA

Otra cuestión regional que resonó en Naciones Unidas fue el choque entre los Gobiernos de Bolivia y Argentina, con la presidenta interina boliviana, Jeanine Áñez, denunciando que Buenos Aires ejerce un "acoso sistemático y abusivo" en contra suya, con Evo Morales de por medio.

"Cuál es la autoridad que tiene el Gobierno argentino para hacer de la intromisión la clave de su política exterior hacia Bolivia y cuál es la autoridad que tiene para amparar una conspiración violenta de Evo Morales contra la democracia boliviana", preguntó la mandataria transitoria en un discurso grabado.

El Gobierno interino de Bolivia mantiene una relación muy tensa con el de Argentina desde el momento en que el expresidente boliviano Morales solicitó refugio a finales del año pasado en ese país, desde donde ejerce como jefe de campaña de su partido para las elecciones de octubre.

Ese proceso electoral será "limpio y sin fraude", según subrayó ante la ONU Áñez, que invitó al mundo a observarlo.

UNIÓN Y SOLIDARIDAD ANTE LA PANDEMIA

En general, los líderes latinoamericanos llevaron a Naciones Unidas una apuesta por el multilateralismo y la solidaridad ante la gran crisis desatada en todo el mundo por el coronavirus, manteniendo la línea que ya habían trazado un día antes varios dirigentes de la región.

Este miércoles, el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, hizo un alegato a favor de la cooperación entre naciones ante la enfermedad y los "desafíos económicos y sociales" que vienen por delante.

"Solo unidos podemos ganar esta guerra cruel que ya ha cegado la vida de cerca de un millón de personas", recalcó.

El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, propuso que la ONU cree un "plan" que permita recuperar las economías de los países y cuestionó la poca ayuda ofrecida hasta ahora por los organismos multilaterales frente a la "colosal tragedia" que vive el mundo.

Hernández apuntó específicamente a la necesidad de que países como el suyo reciban un "alivio financiero" por parte de los acreedores internacionales y de que haya más equidad en el acceso a la salud o la tecnología.

"Podemos y debemos ayudarnos entre nosotros, pero de este horror tenemos que aprender, que más que reconstruir tenemos que edificar una nueva sociedad más solidaria, más equitativa, más justa", argumentó por su parte el presidente de Panamá, Laurentino Cortizo.

El líder paraguayo, Mario Abdo Benítez, pidió a los organismos financieros multilaterales que consideren el rediseño "de sus estrategias para fomentar la reactivación económica con una mirada más humana, solidaria y extraordinaria", pero también abordó en su discurso los problemas de violencia interna tras el secuestro del exvicepresidente Óscar Denis por parte de la guerrilla Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

Varios líderes latinoamericanos como el dominicano Luis Abinader y los presidentes de Honduras y Ecuador reivindicaron además garantías para que todo el mundo pueda acceder a las futuras vacunas contra la COVID-19 rápidamente.

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