El expresidente de Kirguistán, Almazbek Atambayev

EFE

El expresidente kirguís Almazbek Atambáyev, que había liberado de la cárcel esta semana por sus partidarios, fue detenido de nuevo hoy por las fuerzas de seguridad de la república centroasiática.

Atambáyev, que dirigió el país entre 2011 y 2017, está acusado de organizar los violentos disturbios postelectorales de los últimos días, según el Comité Estatal de Seguridad Nacional, informa la agencia AKIpress.

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Ese comité se propone detener a todos los implicados en los disturbios, que obligaron al presidente, Sooronbai Jeenbékov, a decretar el estado de emergencia.

Al mismo tiempo dimitió el nuevo presidente del Parlamento, el opositor Miktibek Abdildáyev, quien había aumido el cargo esta misma semana.

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El Parlamento kirguís tiene previsto celebrar hoy una sesión urgente en la que debe confirmarse el estado de emergencia y también la candidatura del nuevo primer ministro, Sadir Zhaparov, opositor que fue sacado de la cárcel por sus seguidores, al igual que Atambáyev.

El presidente kirguís decretó el viernes el despliegue del Ejército en la capital, lo que se traducirá en el emplazamiento de unidades militares en puestos de control para evitar "enfrentamientos armados, garantizar el orden público y defender a la población".

Aunque aún está a expensas de su aprobación parlamentaria, el viceministro del Interior, Almazbek Orozalíev, que se encargará de asumir la comandancia de Biskek durante el estado de emergencia, adelantó hoy que el toque de queda entrará en vigor a las 21.00 hora local.

Además, prohibió la celebración de mítines, reuniones y actos públicos en la calle, además de la venta de armas y de alcohol a partir de las seis de la tarde.

Zhapárov insistió hoy en que Jeenbékov, en el poder desde hace tres años, está dispuesto a renunciar a su cargo con el fin de devolver la estabilidad política al país.

Kirguistán, antigua república soviética limítrofe con China, se encuentra sumida en una grave crisis después de las elecciones del pasado día 4, en las que solo dos fuerzas opositoras entraron en el Parlamento y cuyo resultado fue denunciado como fraudulento por los partidos que no superaron el umbral del 7 % requerido para lograr representación.

El resultado desató disturbios el lunes por la noche, en los que una persona falleció y un millar resultaron heridas.

La Comisión Electoral Central anuló el martes el resultado de las elecciones, pero las protestas no cesan y los llamamientos de varios líderes políticos para que se abra en el Parlamento un proceso de destitución a Jeenbékov o que renuncie antes voluntariamente son cada vez más fuertes.

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