Cientos de miles de personas asistieron el domingo al funeral de un influyente rabino ortodoxo en una ciudad del centro de Israel.
El rabino fue sepultado en Bnei Brak, un vecindario ultraortodoxo en las afueras de Tel Aviv, y donde Kanievsky vivía. La prensa israelí calculó que más de 350,000 personas asistieron a la procesión fúnebre desde su vivienda a un cementerio local.
La policía cerró el tráfico en Tel Aviv por varias horas y se preveía que las carreteras aledañas resultarán trancadas, por lo que las autoridades llamaron a la población a evitar trasladarse en auto.
El Ministerio de Comunicaciones vaticinó que las redes de telefonía quedarán saturadas, por lo que aconsejó a la población a hacer únicamente llamadas esenciales.
Fotos aéreas muestran a un enorme mar de gente, vestidos todos de negro a la usanza de los judíos ortodoxos, inundando las calles de Bnei Brak circundantes a la casa de fallecido líder religioso.
FUENTE: Associated Press




