Corea del Norte advirtió el sábado que el regreso de un portaaviones estadounidense a las inmediaciones de la península de Corea causaba un “enorme y considerable impacto negativo” en la seguridad regional, al tiempo que defendió sus últimas pruebas de misiles como una “reacción adecuada” a las maniobras militares intimidatorias de sus rivales.
La movilización del Reagan es “un acontecimiento de enorme y considerable impacto negativo para la situación regional”, afirmó un voceo no identificado del ministerio norcoreano en declaraciones difundidas por los medios estatales. “Las fuerzas armadas (norcoreanas) están tratando con seriedad el avance extremadamente preocupante avance de la presente situación”.
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El portavoz calificó el regreso del Reagan como “una especie de bravuconada militar" para lanzar una advertencia sobre la “reacción justa" norcoreana ante unos“ejercicios militares conjuntos extremadamente provocadores y amenazantes de Estados Unidos y Corea del Sur”.
Pyongyang considera los ejercicios militares entre Washington y Seúl como un ensayo para una invasión y es especialmente sensible si en ellos participan activos estratégicos estadounidenses como un portaaviones. Norcorea ha alegado que se vio obligada a desarrollar un programa de armas nucleares para afrontar las amenazas nucleares de Estados Unidos. Funcionarios estadounidenses y norcoreanos han repetido que no tienen intención de atacar a la hermética nación.
En las dos últimas semanas, Corea del Norte ha disparado 10 misiles balísticos al mar en cinco episodios distintos, que se suman al récord de pruebas armamentísticas de este año. Los últimos test incluyeron un misil con capacidad nuclear que sobrevoló Japón por primera vez en cinco años y demostró tener un alcance que serviría para atacar el territorio estadounidense de Guam, en el Pacífico, entre otros lugares.
FUENTE: Associated Press