El malvado de Octavio sorprende a su hijo con los terrenos de La Esperanza, los cuales le pertenecían a Santiago, el esposo de Fernanda.
Pero lo peor del caso, es que aún Fernanda no se ha dado cuenta que harán eso con los terrenos de su difunto esposo, ella solo desea irse lejos del pueblo, por el infierno que vivió.
La novia de Rafael lo está engañando con su amigo de la infancia, aunque ella dice que no quiere seguir con el campesino aún se lo sigue comiendo a escondidas.



