Muchas familias panameñas han sido víctimas del sufrimiento de la desaparición de un familiar producto de la delincuencia; ya sea por homicidio o privación de libertad; pero que a esto se le suma las llamadas de extorsión.
Delincuentes no se bastan con haber atentado contra la vida de una persona, sino que también atentan contra la tranquilidad de las familias, llamando para dar datos de la condición de sus familiares, ya sea diciéndoles que están muertos, o sufriendo o que no los van a ver más.
De acuerdo al Sistema Integrado de Estadísticas Criminales (SIEC) del Ministerio de Seguridad Pública (MINSEG), en el 2013, en Panamá se registraron unos 665 homicidios, en su mayoría en la provincia de Panamá, Colón y Chiriquí.


