El parador fotográfico instalado por la ATP en la Cinta Costera fue vandalizado a los pocos días de su inauguración. Foto/Cortesía

Lina Vega

No sé si reír o llorar. Resulta que me encontraba escribiendo sobre el famoso “parador fotográfico” inaugurado con bombos y platillos por el director de la Autoridad de Turismo de Panamá, Gustavo Him, el pasado 17 de mayo, cuando llegó la noticia de que las coloridas letras habían empezado a desaparecer desde su estratégica posición en la Cinta Costera.

“La idea es que los turistas y también los panameños tengan un lugar donde tomarse una foto o selfie de recuerdo. Es una forma de proporcionar el país”. Así explicó entusiasmado don Gustavo el día de la inauguración, mientras las sempiternas empolleradas daban el toque folclórico al acto.

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La estructura con el nombre de Panamá, de 11 metros de ancho y 1.80 de alto, llevaba los colores de la marca país que, por lo visto, ahora es “Visit Panamá”. Atrás quedó el ridículo “The way”, el sentimental “Las sonrisas son gratis” o el histórico “My name is Panamá”.

Y es que, como todos sabemos, aquí hacemos borrón y cuenta nueva cada cinco años, sin tener en cuenta que, al menos en materia de campañas de turismo, la continuidad parece necesaria. Algo que saben bien los ticos que no dejan su efectiva “Pura vida” por nada.

Confieso que me quedé perpleja cuando vi la noticia de la inauguración del parador y el entusiasmo de don Gustavo. Y es que no se me ocurre que a un turista le interese tomarse una foto junto a unas letras de colores con el nombre de Panamá, cuando tenemos una naturaleza espectacular, las ruinas de la primera ciudad fundada por los españoles en el Pacífico americano, el sistema de fortificaciones españolas de San Lorenzo y Portobelo en el mágico Caribe o un montón de bellos rincones en el Casco Antiguo. No se me ocurre, pero puede ser que esté en minoría.

No sé si los planes han cambiado después del rápido deterioro del primer parador, pero el día de la feliz inauguración don Gustavo anunció que colocarían otros en diversos sitios de la ciudad, lo que aumentó mi perplejidad sabiendo, por ejemplo, que no hay agua potable en Portobelo, un sitio que debería ser una joya de nuestra oferta turística (Ver Portobelo: una potabilizadora en el limbo). Si yo fuera don Gustavo, movería cielo y tierra para que el DAS termine una obra que lleva en construcción desde los tiempos de Martín Torrijos.

Si yo fuera Gustavo Him, no podría dormir viendo tanta basura regada por donde pasan todos los días los turistas, y tal vez hubiera usado el presupuesto de los paradores para hacer basureros para colocarlos por todos lados.

Se me ocurre que se pueden pintar los basureros con los colores de "Visit Panamá", a ver si así la campaña sobrevive.

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