Panamá Nacionales -  23 de junio 2017 - 12:01hs

Aumenta incertidumbre de cubanos varados en Panamá

El 12 de enero Cuba se sacudió entera. Se sacudió con tanta intensidad que también se estremecieron quienes estaban fuera. Se desplomaron aquellos que cruzaban la selva del Darién; los que lo habían vendido todo para costear la travesía, y ya nada les quedaba en la isla; se desplomaron los que estaban en México, y a un paso de la frontera se les detuvo.

El 12 de enero los titulares de prensa del mundo ponían sus ojos en el país caribeño. En ellos se leía: “Obama pone fin a la política de “pies secos, pies mojados y elimina programa de asilo a médicos”. Los cubanos perdían así su privilegiado estatus migratorio en Estados Unidos.

Desde 1995 quienes tocaban suelo estadounidense podían permanecer de manera legal en el país y acceder automáticamente a la residencia, salvo si eran interceptados en alta mar. Así fue como más de 50 mil cubanos, solo durante 2016, arribaron a Estados Unidos, en su mayoría recorriendo Centroamérica. Pero el 12 de enero Obama cortó de tajo el flujo de migrantes cubanos. No solo detuvo a quienes permanecían dentro de la isla, esperando la oportunidad de emigrar; sino a aquellos que fueron frenados a medio camino y que continúan hoy varados en las fronteras.

Cinco meses después, decenas de cubanos permanecen aún en Panamá, esperando ser deportados. Recientemente el gobierno fijó un plazo de 90 días para resolver la situación de los migrantes y gestionar su regreso a la isla. Sobre la imposibilidad de legalizar su permanencia en el territorio, las autoridades han sido claras.

“Su ingreso al país de manera irregular imposibilita que clasifiquen para ningún tipo de estatus migratorio en Panamá que no sea el de refugiado”, precisó en declaraciones recientes a El Nuevo Herald el viceministro de Seguridad panameño Jonathan del Rosario. El funcionario anunció también la propuesta de facilitar, una vez que regresen a Cuba, emprendimientos personales.

Para ellos, el equipo de gobierno ofrece visado con entrada múltiple e incluso un capital inicial –todavía por determinar.

Esta propuesta solo incluye a los 126 cubanos que hoy se encuentran en el albergue temporal de Gualaca, provincia de Chiriquí. A Gualaca fueron trasladados desde Cáritas, una institución de la Iglesia Católica ubicada en la Capital y donde se calcula que se refugiaban 300 migrantes de la isla. No todos los cubanos, ni siquiera puede decirse que la mayoría, aceptan la propuesta de regresar a su país. A solo unos días de las declaraciones de Donald Trump (reafirmando la derogación de pies secos, pies mojados) sumado a la intervención del viceministro panameño, aumenta la tensión entre los varados.

Justo esta semana cuatro escaparon del campamento para evitar ser deportados. Se aferran a una última posibilidad, que parece desvanecerse.