El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá (IGCUP) presentó un modelo sobre los cambios de esfuerzo registrados en el sistema de falla Azuero-Soná tras el terremoto del 9 de octubre. El análisis permite identificar sectores donde las condiciones mecánicas podrían favorecer nuevas réplicas, sin que esto signifique que cambiará la forma geográfica de Panamá.
¿Qué revela el mapa del Instituto de Geociencias sobre la falla Azuero-Soná?
El modelo utiliza el cambio de esfuerzo de Coulomb (ΔCFS), una herramienta matemática y física empleada por los especialistas para estimar cómo un terremoto modifica las condiciones de esfuerzo en las fallas geológicas cercanas.
De acuerdo con la explicación proporcionada, el mapa distingue dos tipos de zonas:
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Zonas rojas: representan sectores donde aumentó el esfuerzo de Coulomb, lo que puede favorecer la ocurrencia de nuevos movimientos sísmicos.
Zonas azules: identifican áreas donde disminuyó ese esfuerzo, lo que puede reducir la tendencia a que ocurran movimientos en determinadas fallas.
Los colores muestran cambios estimados en las condiciones geológicas y no permiten determinar con exactitud cuándo ocurrirá un próximo sismo.
¿Panamá dejará de tener forma de S acostada después del terremoto?
Aunque el terremoto provocó una ruptura en el sistema de falla Azuero-Soná, el modelo no demuestra que Panamá vaya a perder su característica forma de S acostada.
Los movimientos de las fallas pueden producir desplazamientos y deformaciones locales del terreno. Sin embargo, esto es distinto de un cambio visible en el contorno geográfico del país.
El análisis del Instituto de Geociencias contribuye a comprender cómo se redistribuyeron los esfuerzos geológicos tras el terremoto y qué sectores requieren seguimiento científico durante la secuencia de réplicas.

