Raúl López Aranda

La mala praxis tiene muchas caras, Maritza Arango es otra de sus víctimas. Una molestia en las rodillas la llevó a contactar a un especialista y luego a un neurocirujano. Tras estas diligencias el especialista le informó que debía hacerle una cirugía de la columna, porque de los contrario terminaría en una silla de ruedas. Veinticuatro horas después fue ingresada a cirugía, pero una operación que debió hacerse en tres horas, terminó once horas después. Esta es la historia de una víctima de la mala praxis en salud.