El sexo es una parte importante en nuestras vidas, claro. Pero, todo tiene un límite. La adicción al sexo es un problema psicológico que puede traer gravísimos problemas en la vida y las relaciones sociales de quienes sufren con ese problema.
Para descubrir si eres un adicto o solamente un apasionado por el sexo, lo primero que hay que saber es si el sexo está afectando otros aspectos de su vida, por ejemplo: el trabajo, el estudio o la vida social. Para ayudarlo a descubrirlo, la sexóloga Alessandra Rampolla publicó en su libro "Sexo, ¡¿y ahora qué hago?!…" cinco características que pueden ayudar a distinguir al adicto sexual. Vea a continuación:
1. Cuando el adicto sexual está en busca de una aventura, éste cae en una especie de trance en el que no toma en consideración las consecuencias de su comportamiento. No piensa en nada más que en sexo… nada le importa… no piensa en el trabajo, la familia, las finanzas, su salud (los riesgos de contraer enfermedades de transmisión sexual), en ser arrestados… nada.
2. Es incapaz de ejercer control ante un estímulo sexual. Físicamente, no se trata de frecuencia sexual, sino que es básicamente un problema de control: su vida está totalmente dominada por el sexo.
3. El adicto sexual raramente tienen la necesidad de alcanzar un orgasmo en sus encuentros físicos. El placer deriva principalmente de la seducción y de la caza.
4. Generalmente, vemos que el adicto sexual proviene de un hogar desequilibrado, con familiares alcohólicos, jugadores compulsivos, o que presentan adicciones de otros tipos. También es común que en la familia de origen haya habido un ambiente de represión en todo lo relacionado con la sexualidad humana.
5. La adicción sexual o menudo es "una adicción más". Vemos que muchos adictos sexuales también son alcohólicos o drogadictos o presentan algún otro tipo de adicción.



