Investigaciones científicas demuestran que los taxistas londinenses desarrollan de manera extraordinaria una parte del cerebro debido a la prueba de licencia por la que deben aprenderse más de 25.000 calles para trabajar sin la ayuda de un GPS.
Investigaciones científicas demuestran que los taxistas londinenses desarrollan de manera extraordinaria una parte del cerebro debido a la prueba de licencia por la que deben aprenderse más de 25.000 calles para trabajar sin la ayuda de un GPS.