Desde que se despidiera de Peggy Olson tras el final de la ya mítica serie 'Mad Men', la actriz Elisabeth Moss parece haberse fijado como objetivo interpretar únicamente a personajes torturados, de esos que consiguen que al espectador se le encoja el estómago pero que no le permiten despegar la mirada de la pantalla.
Ya lo hizo al meterse en la piel de la detective especializada en agresiones sexuales Robin Griffin en la ficción de misterio 'Top of the Lake' y ha vuelto a repetir en la aplaudida 'El cuento de la criada'.
Aunque se trate de dos papeles radicalmente diferentes, ambos han requerido que la intérprete se desnude frente a las cámaras para hacer frente a unas escenas de sexo tan necesarias para la trama como perturbadoras tanto por sus formas y su fondo, una casualidad que no molesta demasiado a la artista siempre y cuando ella decida cómo y cuándo se quita la ropa.
"Soy muy particular sobre ese tipo de cosas y no dejo que nadie más que yo decida quién va a grabar qué ángulos. La única manera de que alguien puede tomar esa decisión es si está dispuesto a quitarse la ropa y dejar que le graben desnudo. Me reservo la aprobación final en cualquier escena que implique desnudarme, si no es así no accedo a hacerlas. En el fondo es una medida que beneficia al cineasta porque al final acaban obteniendo más de esa forma que si le piden directamente al actor o actriz que se quite la ropa", apuntó la intérprete en una entrevista a Vulture.La responsable de que Elisabeth decidiera reservarse un poder de veto en este tipo de escenas es Jane Campion, directora de 'Top of the Lake', ya que ella fue la primera que le dio esa libertad.
"Jane me dijo: 'Vas a ser tú quien apruebe cada fotograma y si algo no te gusta no lo usaremos'. Me hizo ese regalo. Me permitió tener esa voz. Y yo solo he seguido adelante", matiza.
De cara a la adaptación de la popular novela de Margaret Atwood, Elisabeth ha tenido que exhibir una fortaleza y una seguridad en sí misma aún mayores, al ser consciente tanto de que su papel en la serie es imprescindible como de que su extensa y exitosa trayectoria la avalan a la hora de tomar decisiones creativas.
"Ha hecho que sea más firme. Me ha proporcionado una voz más fuerte, porque para enfrentarte a un grupo de personas -el estudio, la cadena, los guionistas, productores y todos los demás- necesitas ser fuerte y capaz de expresarte con claridad. Y creo que a los actores, especialmente a las actrices, a veces se nos trata de manera condescendiente. Así que me ha hecho sentir muy poderosa el poder decir: 'No, no vamos a hacer eso. Tienes que escucharme'", confiesa sobre su último trabajo.
FUENTE: Showbiz




