Gerwig comparte como aumentó la vitalidad de “Mujercitas”

AP - JAKE COYLE

La primera película que Greta Gerwig vio en un cine fue “Muppets Take Manhattan” (“Los muppets toman Nueva York”). Cuando terminó, sus padres no podían encontrarla, había salido corriendo al frente de la sala para poner sus manos en la pantalla.

“Pensé que podía meterme en ella”, dice Gerwig.

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Como cineasta, Gerwig a menudo ha estado en pantalla o fuera de ella. En “Frances Ha” de 2012, que coescribió, hizo el papel de una bailarina de 27 años de Sacramento que se asegura una posición en Nueva York -- una historia no muy distinta a la suya. Su debut semiautobiográfico como única directora, “Lady Bird” de 2017, es una especie de precuela de “Frances Ha”, transcurre en una escuela secundaria en Sacramento con una joven con ambiciones artísticas.

En su más reciente película, “Little Women” (“Mujercitas”), Gerwig adaptó la novela de Louisa May Alcott de 1868 sobre las hermanas de la familia March, pero también añadió nuevos niveles de significado que no están en el libro. Jo March (interpretada por Saoirse Ronan en el filme), la aspirante a escritora, era de por sí una versión de Alcott, que ajustó para que encajara con las demandas del público. Alcott le encontró un marido para el final del libro, pero luego deseó que Jo hubiera terminado siendo “una solterona literaria”.

En la versión de Gerwig, la séptima de “Mujercitas” en la gran pantalla, Jo se convierte en una síntesis del personaje, de Alcott y de Gerwig, llevando la lucha de una mujer escritora del siglo XIX en Nueva Inglaterra al tiempo presente.

En un ventoso día de otoño el mes pasado, Gerwig se sentó con la AP en Tribeca para discutir, con una taza de té, las muchas capas en su “Mujercitas”. La película se estrena en Navidad en Estados Unidos.

AP: Cada fotograma está tan lleno de vida en “Mujercitas”. ¿Cómo le diste tanta vitalidad?

Gerwig: No quería que fuera hermoso a costas de ser real. Pero sí quería que se sintiera como que uno deseaba saltar y vivir ahí o comerse el filme. Recuerdo que traté de explicarle eso al iluminador y me dijo, “¿Que quieres qué?” Le dije, “Quiero que el público quiera comérselo. Quiero que se sienta que está volando a la velocidad de la vida”.

AP: La película tiene una linda conexión con “Frances Ha”, que incluye una escena memorable en la que corres por Nueva York. “Mujercitas” comienza con Jo corriendo por la ciudad.

Gerwig: Durante mi investigación de Louisa May Alcott me tropecé con del dato de que era una corredora. Corría todos los días por los bosques de Concord. De hecho, rodé un montón de tomas de Saoirse corriendo por el bosque, pero no terminaron encajando en la película, lo cual me entristece. Pero pensé: qué perfecto. A Louisa May Alcott le encantaba correr y yo puedo hacer esto y es algo que vale comentar al pie de página y es también exactamente algo que siempre me ha interesado. Se sintió de lo más moderno capturar a una mujer más rápida de lo que pensamos que tienen permitido moverse.

AP: ¿Cómo explicarías la relación que sentiste entre tú y Jo?

Gerwig: Me interesaba hacer algo cubista y que honrara este caleidoscopio de autoría. Parte de lo que quería hacer con la construcción era encontrar al autor en todas partes encontrar al autor como Jo, encontrar al autor como yo, encontrar al autor como Saoirse. Hay todo este desdoblamiento de seres. Es Louisa escribiendo a Jo. Soy yo escribiendo a Louisa escribiendo a Jo. Es Saoirse interpretando a Jo interpretando a Louisa interpretando mis diálogos. Hay comunicación entre nosotras cuatro. Los (filósofos) trascendentalistas... pensaban de esa manera. Walt Whitman dijo, “Yo contengo multitudes”.

AP: Tus personajes parecen más cercanos a ti. Estás viviendo la vida que ellos aspiran.

Gerwig: Sí, ¡puede que eso sea verdad! Aunque puedo darme el lujo de hacer películas, que es lo que siempre quise hacer, la conexión más profunda para mí siempre será con la persona que quería hacer eso, no la persona que lo está haciendo. Y la gente del espectáculo en general, uno tiene que construir un castillo de nuevo cada vez. Existe esa sensación de que no hay garantías de que alguien vendrá. Uno es una máquina de sueños, una máquina de humo, así que está presente la sensación de: no sé si nada de esto es real. Supongo que sólo quiero decir que me identifico más con la luchadora, todavía. Y aún no puedo creer que puedo hacer esto del todo. Siento que me estoy robando estas películas, que alguien me va a tocar el hombro y me va a decir, “disculpe, señora, ¿puede acompañarnos? Usted no es una directora”.

AP: Pero obviamente estás hecha para esto.

Gerwig: Me encanta. Lo amo tanto. Más que cualquier otra cosa que haya hecho, de principio a fin. Todavía me siento como una cineasta joven, aunque tengo 36 años, aunque he estado haciendo películas de una manera u otra por 15 años. Todavía siento que estoy comenzando, con suerte, para hacer la obra que lograré hacer.

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