PARAGUAY Cine -  12 de diciembre 2020 - 13:57hs

El "hogar perdido" de los Ayoreo en la cámara de la paraguaya Arami Ullón

Asunción, 12 dic (EFE).- La directora paraguaya Arami Ullón reflexiona en "Apenas el Sol" sobre el desarraigo y la memoria del "hogar perdido" del pueblo Ayoreo desde el hilo conductor de Mateo Sobode Chiqueno, quien desde hace décadas registra los testimonios de su comunidad para preservar en su grabadora una cultura en desaparición. ,El segundo documental de la realizadora es una producción en idioma ayoreo en la que miembros de comunidades del Chaco paraguayo rememoran canciones, creencias e

La directora paraguaya Arami Ullón reflexiona en "Apenas el Sol" sobre el desarraigo y la memoria del "hogar perdido" del pueblo Ayoreo desde el hilo conductor de Mateo Sobode Chiqueno, quien desde hace décadas registra los testimonios de su comunidad para preservar en su grabadora una cultura en desaparición.

El segundo documental de la realizadora es una producción en idioma ayoreo en la que miembros de comunidades del Chaco paraguayo rememoran canciones, creencias e historias conservadas desde que fueron expulsados del bosque ancestral en el que vivían en armonía con la naturaleza.

Una ligazón física de la que hoy queda el sol que da título al documental.

"El título viene de una idea que el protagonista compartió conmigo: la constatación de que todo pertenece ya al ámbito de lo privado y que solo el sol queda como recurso al que los Ayoreo tienen acceso libre. Una realidad global, en realidad", dijo Ullón a Efe por correo electrónico desde la ciudad suiza de Basel, donde vive.

Ullón abordó al principio el proyecto impresionada por la idea de que se pudiera "conservar una forma completamente diferente de vida en contraposición a la civilización, en este momento del mundo".

"Pero pronto me di cuenta de que, aunque todavía existe, está en constante peligro. Y empecé a enfocarme en la experiencia de pérdida de esa forma de vida: lo que significa la pérdida de esa conexión con la naturaleza, la pérdida de una cultura ancestral, y en definitiva, la pérdida del hogar".

Una desvinculación iniciada con la expulsión de sus tierras de los Ayoreo, algunos de los cuales viven todavía en aislamiento voluntario en el bosque, en asentamientos de una región dominada por las grandes estancias agropecuarias y con fuerte presencia de grupos religiosos.

"La película trabaja con los Ayoreo que vivieron alguna vez aislados, libres y nómadas, y que fueron sacados, desterrados y deportados de sus territorios ancestrales para ser colocados en asentamientos religiosos, en primer lugar", dijo Ullón.

Según la cineasta, "las misiones de diferentes grupos religiosos siguen ejerciendo poder" sobre esas comunidades Ayoreo, y "en línea con los grupos de poder económico que explotan el territorio chaqueño".

Lo que a su juicio crea una situación de extrema complejidad ante el hecho de que ese marco en el que fueron obligados a residir los Ayoreo es también el que les proporciona empleo.

"Es difícil hablar de una sola mirada del pueblo Ayoreo hacia el entorno misionero, de agronegocio, y de explotación que los circunda, porque es importante entender que sus mismos opresores son también sus potenciales - y efectivos - empleadores. Son también los que han, sistemáticamente, evangelizado por décadas logrando en muchos casos reemplazar creencias originales, tradiciones culturales, etc", comentó Ullón.

"UN PROYECTO NECESARIAMENTE LARGO"

Los seis años de duración del proyecto fueron considerados necesarios por Ullón debido a los desafíos logísticos y la investigación llevada a cabo.

"La realidad Ayoreo necesita una profunda investigación histórica y teórica, pero ante todo vivencial. Recién en el 2016 se filmó una primera parte, luego de tres años de investigación. Ese primer rodaje nos dio la oportunidad de revisar elementos narrativos, visuales y sonoros", dijo.

A lo que siguió un parón entre 2018 y 2019 "para substraer nuestra presencia de las comunidades".

"Sería inocente decir que pese a ser un pequeño equipo de rodaje, no alteraríamos el día a día de las comunidades, entonces preparábamos los rodajes distribuyendo el tiempo en diferentes comunidades y en diferentes años, para ocupar la menor cantidad de tiempo consecutivo en cada comunidad", señaló.

CINE Y DERECHOS

"Apenas el sol" se estrenó el pasado noviembre en el International Documentary Film Festival Amsterdam (IDFA), el más importante de cine documental, mientras que diversas salas de cine de Holanda y Suiza han confirmado su distribución.

Ello en medio de críticas elogiosas que para Ullón "son puertas que se abren también para otras mujeres realizadoras paraguayas".

No obstante, la realizadora abogó para que su película sea vista en Paraguay y en todas las comunidades Ayoreo del Chaco.

Y recalcó la necesidad de un compromiso de las autoridades políticas con los derechos de los pueblos indígenas de Paraguay, la mayoría de los cuales fueron despojados de sus tierras y viven en situación de pobreza.

"Creo que en Paraguay existe una mirada discriminatoria, en general, hacia los pueblos originarios. Es un país que permitió -y lo sigue haciendo- que sus territorios ancestrales fueran tomados por otros, sin respetar las leyes que los protegen, a nivel nacional e internacional. En este sentido, estoy solo mencionando uno de los problemas de base que expresan esa discriminación", añadió la directora asuncena.