El pasado 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote de coronavirus como una pandemia. A partir de ese momento, los países fueron incrementando las medidas para evitar el avance del virus.
El 18 de marzo se implementó el 1er toque de queda, días después el Decreto Ejecutivo fue modificado para ampliar el horario que restringía la movilidad de la población. Los ciudadanos solo podían salir a una hora específica, dependiendo de su último número de cédula.
Debido al incremento de casos confirmados de coronavirus en Panamá, las autoridades establecieron aplicar una nueva medida. Las mujeres saldrían lunes, miércoles y viernes, mientras que los hombres lo harían martes, jueves y sábado. El día domingo, todos en casa.
Esta decisión provocó revuelo en la población, pero también fue muy comentada internacionalmente, incluso considerada como polémica. Pero la acción tenía un fundamento científico, así lo ha explicado el infectólogo Xavier Sáez-Llorens en varias ocasiones.
Limitar la cantidad de días en que una persona puede salir y el número de personas transitando, lo que se traduce en un mayor control y reducir la posibilidad de contagios que ha sido la meta principal de las autoridades de salud para garantizar la atención hospitalaria y evitar el colapso del sistema de salud.
La medida causó mucho impacto en Latinoamérica, tanto así que en Bogotá se aplicará la misma lógica de movilidad, agregando un día para la comunidad LGBTI. En Perú se iba implementar, pero decidieron modificarla.


