NAVIDAD Creciendo con Mamá - 

Navidad: Armando nuestra primera casita de jengibre en familia

Marilyn Cejas
Por Marilyn Cejas

Este domingo 20 de diciembre, mi esposo y yo decidimos iniciar con la tradición navideña de armar una casita de jengibre para brindarle un momento inolvidable a nuestra hija, verla sonreír, desestresarnos y compartir en familia.

La verdad fue muy cómico, fue todo un desastre y caos, en el mejor sentido de la palabra, porque no logramos que la casita permaneciera pegada y firme luego de armarla, así que la fuimos decorándola poco a poco, aún cuando se nos cayó más de tres veces.

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Armando la casita
Armando la casita

Lo cierto es que en esta actividad en familia encontramos muchos aspectos positivos, nos desestresó, nos reímos muchísimo, terminamos llenos de icing, comimos galletas, logramos armarla (aunque luego se desarmara), decorarla juntos y sobre todo, abrazarnos, tomar muchas fotos y agradecer a Dios por este bello momento.

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Kiannah y mi esposo
Kiannah y mi esposo

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Mi Kiannah y yo
Mi Kiannah y yo

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Nuestra casita de jengibre
Nuestra casita de jengibre

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Llenos de glaseado por todos lados
Llenos de glaseado por todos lados

Ahora bien, también me gustaría contarles un poco de la historia de esta tradición, la cual por supuesto, no es panameña.

Una leyenda cristiana de la Edad Media, contada en el Evangelio de Mateo, indica que además del oro, el incienso y la mirra, ofrendados por los Reyes Magos al niño Jesús, el jengibre era uno de los regalos llevados por otro rey mago que no pudo completar el viaje a Belén.

Por otro lado, el origen de las figuritas de pan de jengibre se remonta al siglo XV. El primer caso documentado de galletas de pan de jengibre en su forma actual corresponde a la corte de Isabel I de Inglaterra.

Los emigrantes europeos llevaron la tradición   por todo el continente americano. Hacer el pan de jengibre en familia se volvió parte de la historia de Navidad, pero con la variante de convertir ese pan en casas de jengibre, que se decoran con dulces y mucho glaseado.

La historia es realmente hermosa y sí, la costumbre es mucho más adoptada por los americanos, pero en nuestro caso, nos pareció muy bonito sobre todo por nuestra hija de tres añitos, el hacerlo juntos y si Dios lo permite, volverlo una tradición en Navidad de aquí en adelante.

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Nuestro kit
Nuestro kit

Pudimos conseguir el kit con las galletas, el glaseado y todo lo necesario para armarla con unas personas que se dedican a la repostería aquí en Panamá, y esto gracias a que cuando vi que la mamá de un amiguito de mi hija lo compartió, de una vez quise adquirir el kit para poder armar nuestra primera casita de jengibre, en verdad, una bonita experiencia, la cual recomiendo para esta época del año. ¡Que Dios l@s bendiga!