NAVIDAD Creciendo con Mamá -  29 de diciembre 2020 - 10:37hs

Pandemia: Una Navidad para valorar hasta los mínimos detalles en familia

Marilyn Cejas
Por Marilyn Cejas

La pandemia del coronavirus ha transformado en muchos aspectos nuestras vidas, es una situación mundial que jamás pensamos vivir y ha hecho que valoremos aún más nuestra existencia y los pequeños detalles. 

A través de esta nota quisiera compartir nuestra experiencia con la primera Navidad en pandemia, una noche diferente pero muy significativa. El virus nos ha llenado de miedo, a todos a nivel mundial; sin embargo, la fe es la que debe prevalecer, no tener pensamientos negativos y cuidarnos mucho. 

Durante la Navidad por lo general mi esposo, mi bebé y yo la pasamos solos, así que lo que hizo la gran diferencia es que decidimos no vestirnos ni comprar ropa nueva para la cena, sino sentarnos a comer y agradecer a Dios por lo poco o por lo mucho, por la salud, por el trabajo, por la paz, la unión, la familia y el amor; además, pedimos por todos los pacientes de coronavirus para que libren la batalla y puedan recuperarse. 

Solo quien lo vive sabe la angustia que se siente al tener un familiar con este virus y no saber cómo está o si mejorará; y lo que es muy cierto, es que todos estamos expuestos, sólo debemos cumplir con todas las medidas de higiene y tener mucha fe.  

Por ejemplo, al llegar a casa debemos quitarnos la ropa y colocarla en una canasta en la parte de afuera y preferiblemente lavarla de una vez. Es recomendable colocar un pediluvio en casa o antes de entrar, rociar nuestros zapatos con abundante alcohol y dejarlos afuera. 

Luego de quitarnos la ropa, darnos un baño y colocarnos ropa limpia. Con respecto al tapabocas, lo mejor es utilizar los desechables y botar luego de usarlos. El utilizar el alcohol y el gel en todo momento nos ayuda, pero el lavado de manos con abundante agua y jabón aún más.

Nunca pensamos que esta situación transformaría nuestras vidas en muchos aspectos. Es momento para valorar hasta los mínimos detalles, no pensar en lujos sino en agradecer por respirar, por estar vivos y no en una cama de hospital; la clave para nosotros como familia está en la oración, mi niña de 3 años reza todas las noches con nosotros el Padre Nuestro y desde mucho antes que cumpliera sus 3 añitos, lo reza solita, incluso, nos pide que ella quiere decir la oración completa y nosotros seguirla, no hay regalo más grande que ese, enseñar a nuestros hijos el poder de la oración es la mayor bendición que podemos darles, sobre todo en estos tiempos difíciles. ¡Que Dios me l@s bendiga!