Washington Economía -  13 de noviembre de 2012 - 17:06

BM: clase media creció a niveles inéditos en América Latina

WASHINGTON ( AFP ). La clase media en América Latina aumentó a niveles récord entre 2003 y 2009, hasta llegar a constituir un inédito 30% de la población, lo que marca un cambio estructural histórico para la región, según un informe del Banco Mundial (BM) divulgado este martes.

En ese periodo, la clase media aumentó en 50%, pasando de 103 millones de personas a 152 millones, lo que logró revertir la realidad vigente por décadas de mayoritarios sectores pobres en la región.

Actualmente, pobres y clase media representan cada uno un 30% de la población, mientras los ricos son un 2% y el restante 38% se ubica en un renglón catalogado por el BM como clase media-baja, un sector vulnerable con una alta probabilidad de caer en la pobreza.

En 1995, un 45% de la población era pobre, un 20% clase media y un 33% estaba en el sector vulnerable.

"Mientras la mayor parte de los países de la región han dado grandes pasos en reducir la pobreza, también se encuentran encaminados a convertirse en sociedades de clase media, lo cual representa un cambio estructural histórico", señaló el presidente del BM, Jim Yong Kim, en la presentación del informe.

América Latina sigue siendo una de las regiones más desiguales del mundo, pero es "una de las pocas o la única donde la desigualdad está cayendo", dijo Augusto de la Torre, economista jefe para América Latina del Banco.

La importancia de la clase media -aquellas personas que ganan entre 10 y 50 dólares al día- radica en que conduce a una mejor gobernanza, amplía los mercados crediticios y mayor gasto en sectores sociales, según el Banco.

El progreso de la clase media fue impulsado tanto por el aumento de los ingresos (el PIB per cápita de la región creció a una tasa anual de 2,2% en la década de 2000, en tiempos de auge económico), aunque también tuvo un papel clave una mejor distribución de esos ingresos.

Los países que más han contribuido al aumento de la clase media han sido Brasil, que da cuenta de un 40% del crecimiento total, Colombia y México.

Actualmente, la proporción de la clase media es mayor en Uruguay, Brasil, Chile, Argentina y Costa Rica, mientras que es menor en El Salvador, Bolivia, Honduras, Ecuador y República Dominicana.

La región muestra una considerable movilidad económica ascendente: "Al menos el 43% de todos los habitantes de América Latina cambiaron de clase social entre mediados de los años noventa y finales de los años 2000", indicó el reporte.

No obstante, dicha movilidad no es homogénea en todo el continente -ha sido mucho mayor en países como Brasil y Chile que en Guatemala y Paraguay, por ejemplo- y su nivel sigue siendo muy inferior que en otras regiones del mundo, advirtió el BM.

La educación es primordial

Uno de los factores primordiales que puede anclar a una persona en una clase social es el nivel educativo.

"Los antecedentes familiares constituyen un determinante más importante del aprendizaje de los alumnos en América Latina que en otras regiones", señaló el informe, que subraya el hecho de que en la región los alumnos de hogares ricos se concentran en mejores colegios, que excluyen a los menos privilegiados.

El BM hizo un "retrato" de la persona típica clase media: "es un trabajador de los servicios razonablemente educado, empleado por una empresa privada con un contrato formal, es decir, con un contrato que le da derecho a prestaciones sociales, en una zona urbana".

Los hogares clase media bajan de tamaño, a 2,9 individuos en 2009 de 3,3 en 1992, se reduce su cantidad de hijos y aumenta la participación de las mujeres en el mercado de trabajo, indicó.

¿Podrá este crecimiento de la clase media cambiar las reglas del juego, en una región que se ha caracterizado por gobiernos pequeño con ingresos fiscales bajos y servicios públicos deficientes?

El BM responde solo de forma parcial esta pregunta, al afirmar que las clases medias no se convertirán automáticamente en un "agente catalítico" de reformas, y que se necesitan políticas para construir sociedades más justas.

La responsabilidad principal recae en dirigentes políticos e instituciones democráticas de la región, que deben crear un "círculo virtuoso" para involucrar a las clases medias hacia el futuro, concluyó Augusto de la Torre.

FUENTE: Agencia AFP

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