Israel Economía -  21 de abril 2020 - 13:48hs

En Israel, el comienzo del desconfinamiento es vivido como una "liberación"

En una zona comercial de Jerusalén, decenas de personas forman cola ante una ferretería autorizada a reabrir. Tras semanas de parálisis, Israel procede a una desconfinación progresiva, que muchos viven como una "liberación", aunque el gobierno se mantiene en "guerra" contra el coronavirus.

En el marco de un plan "responsable y progresivo", el gobierno israelí, entre los primeros en haber tomado medidas drásticas para contener la propagación del coronavirus, autorizó la reanudación de las actividades en ciertos sectores desde el domingo.

Además de las farmacias y supermercados, que permanecieron siempre abiertos, las ferreterías, mueblerías, tiendas deportivas, librerías y papelerías pudieron reabrir, excepto en los centros comerciales, y bajo condición de aplicar ciertas reglas sanitarias.

Aunque sea parcial, la reapertura de comercios ha causado una sensación de "liberación" entre los clientes, señaló este martes Arié Herzog, gerente de una tienda de bricolaje de 600 m2 de superficie, ubicada en Talpiot, un barrio de Jerusalén.

"Vi la alegría en sus rostros, era como si partieran de pícnic al sentirse aliviados por haber salido de sus casas", destacó.

Uno de sus empleados, parado a la entrada del comercio, controla la temperatura de los clientes, que entran en cuanto otros se van. Teóricamente, solamente quince personas pueden encontrarse en el interior del local al mismo tiempo.

Aunque una vez adentro, la distancia es poco respetada y los clientes hacen fila a menos de un metro de distancia entre ellos frente a la caja.

El comienzo del desconfinamiento fue anunciado antes del acuerdo, el lunes, entre el primer ministro Benjamin Netanyahu y su ex adversario, el general Benny Gantz, para formar un gobierno de unidad y "emergencia" con la finalidad de ganarle la "guerra" al coronavirus, que ha afectado duramente a la economía del país.

Israel, con una población de unos nueve millones de habitantes, ha constatado más de 13.800 casos de infectados, y 180 muertes. Según las cifras oficiales, más de 4.000 personas que había sido hospitalizadas se curaron y regresaron a sus hogares.

Con una piscina inflable en sus manos, Shmuel Brachel, de 43 años, se muestra encantado con esta primera excursión, fuera de su casa, que no sea para comprar alimentos.

"Por supuesto que esto nos hace bien, pero al mismo tiempo debemos tener cuidado", estima este coordinador de viajes escolares en Israel, actualmente en paro técnico. "Espero ver que la reapertura de ciertas tiendas no cause un aumento de la contaminación", añade.

Netanyahu había advertido el sábado que las medidas de confinamiento se restablecerían si el número de casos por coronavirus vuelve a aumentar. "Si en un par de semanas constatamos una mejoría continua, flexibilizaremos aún más" las restricciones, pero "si se registra un nuevo máximo de casos, nos veremos obligados a renunciar a disminuir" estas medidas.

Antes del domingo, estaba prohibido desplazarse a más de 100 metros del hogar, salvo para trabajar si era necesario, ir al supermercado, al hospital o a la farmacia.

El uso de mascarillas continúa siendo obligatorio, las escuelas y universidades permanecen cerradas y el transporte público sólo ha reanudado su actividad parcialmente.

El desempleo estalló en Israel. Del 3,4%, en febrero, alcanzó actualmente a alrededor del 26% de la población activa. No obstante, esta tasa excepcional debería "caer progresivamente en mayo", según el Israel democracy institute (IDI), un grupo de expertos con sede en Jerusalén.

"Algunos asalariados que actualmente se encuentran de vacaciones sin goce de sueldo volverán al trabajo, en particular en el sector de la alta tecnología y en la industria (...) al igual que profesionales, como contadores, abogados y consultores", prevé el instituto.

Pero, algunas empresas no sobrevivirán a la pandemia y sus trabajadores despedidos no podrán ser recontratados, advierte el IDI. "Además de los centenares de miles de israelíes que se encontrarán desempleados en los próximos meses, decenas de miles de empresas, en su mayoría pequeñas, se hundirán", añade.

El domingo, muchos empresarios se manifestaron frente al Parlamento (Knéset) y a la residencia del presidente, en Jerusalén, reclamando ayuda urgente para salvarse de la quiebra.