Todo apunta a que Kim Kardashian será quien se quede con la mansión de Hidden Hills que compró con su ex Kanye West en 2014 por veinte millones de dólares y que actualmente está valorada en cuarenta más. Aunque las reformas duraron siete años, parece que la celebridad aún no ha quedado satisfecha del todo con el resultado final y estaría planeando añadir un refugio subterráneo en el jardín trasero.
En realidad, las mejores que Kim pretendería hacer en su hogar no acabarían con este búnker. También esperaría construir un centro de bienestar, un aparcamiento subterráneo y una caseta de vigilancia para desesperación de sus vecinos, que están en pie de guerra.
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