El amor de su tío llenó el espacio de su padre ausente. A sus 101 años, Andrea Martínez recuerda con claridad el momento en el que decidió escapar para vivir con su madre y las múltiples faenas que realizó para subsistir.
El amor de su tío llenó el espacio de su padre ausente. A sus 101 años, Andrea Martínez recuerda con claridad el momento en el que decidió escapar para vivir con su madre y las múltiples faenas que realizó para subsistir.