Colin Firth y su esposa Livia Giuggiolo

Showbiz

El pasado mes de marzo Livia Giuggiolo, la esposa del actor Colin Firth, interpuso una demanda de acoso contra el periodista italiano Marco Brancaccia, un antiguo amigo de la infancia al que acusaba de haberla bombardeado con mensajes y llamadas amenazantes después de que ella decidiera concluir su relación sentimental en 2016.

Esa desagradable situación sacó a relucir muy a su pesar que su famoso marido y ella se habían separado durante un breve período de tiempo en torno a 2015, una información que hasta entonces habían logrado mantener en la más estricta intimidad por el bien de sus dos hijos adolescentes. Eventualmente el matrimonio consiguió superar sus diferencias y fue entonces cuando Brancaccia -conocido de la familia- comenzó a hacer supuestamente gala de un compartimiento fuera de lo normal, según Livia.

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Por su parte, el acusado siempre ha sostenido que jamás hostigó a Livia ni amenazó con destruir su matrimonio, como ella sostiene, además de asegurar que lo suyo fue algo más que un romance pasajero, ya que la intención de ambos siempre habría sido construir un futuro juntos. Con esas versiones de los hechos enfrentadas, las dos partes se enfrascaron en una batalla legal en los juzgados de Roma que, ahora, ha dado un sorprendente giro con un acuerdo que en el último minuto ha paralizado el caso para "proteger sus respectivas vidas privadas".

"Con el interés de sus familias en mente, las partes han llegado a un acuerdo en privado y han pedido a la corte posponer la vista preliminar mientras ultiman sus términos", ha informado el representante legal del intérprete en nombre de todos.Parece que la estrella de Hollywood, conocida por el celo con el que protege su vida íntima, por fin podrá pasar página en uno de los capítulos más desagradables de su trayectoria. Lo mismo se podría decir de Brancaccia, que en su momento aseguró que no aceptaría ver su reputación ensuciada de esa forma.

"Mi supuesto acoso consistió en dos mensajes de WhatsApp una vez ella puso punto final a nuestra relación en junio de 2016, más un correo electrónico", alegaba el periodista acerca de sus problemas con la justicia. "Es cierto que le envié uno a Colin acerca de lo nuestro, y me arrepiento de haberlo hecho, y en respuesta ella presentó una denuncia contra mí por acoso, solo por puro miedo a que yo pudiera hacer público lo que me había contado acerca de su matrimonio y su trabajo. A lo largo de un año me envió cientos de mensajes, fotos, vídeos e incluso un diario.

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