En los últimos años la familia Pinkett-Smith se había convertido en una especie de rara avis en el circuito de Hollywood por su vida aparentemente idílica: el matrimonio formado por Will y Jada siempre ha sido considerado uno de los más estables de la industria y sus dos retoños, Jaden y Willow -bautizados así en homenaje a sus propios padres-, han conseguido establecerse como estrellas por derecho propio gracias a unas trayectorias como cantantes, modelos e influencers que amenazan con hacer sombra muy pronto a la de sus célebres progenitores.
Sin embargo, la serie que la actriz estrenaba hace unas semanas para la plataforma Facebook, 'Red Table Talk', ha venido a destapar la cara menos idílica del mediático clan marcada por las dificultades de sus retoños para lidiar con la presión mediática y un historial de abuso de diversas sustancias, de autolesiones y pensamientos suicidas.
Después de que su hija Willow confesara -para sorpresa de su madre- que con once años había comenzado a realizarse cortes en las muñecas coincidiendo con el lanzamiento de su primer sencillo, la propia Jada quiso hacer honor a la valentía de su pequeña sincerándose acerca de su propia experiencia con la salud mental y, en concreto, con los pensamientos suicidas que la habían atormentado en el pasado y que, por suerte, había sido capaz de superar.Ahora la esposa de Will Smith ha vuelto a echar la vista atrás para abordar otro delicado tema, sus adicciones al alcohol y al sexo.
"Mi tipo de adicciones cambia, van variando. Creo que cuando era joven tuve algún tipo de adicción al sexo, sin duda. Todo estaba relacionado con el sexo", ha confesado la intérprete en una de las últimas entregas. "Recuerdo que toqué fondo un día; estaba en mi casa, ya me había tomado dos botellas de vino, y me levanté a por una tercera. Entonces me dije: 'Para un momento. ¿Estás aquí sola y vas a beberte otra botella? Puede que tengas un problema".
En su caso, Jada afirma que consiguió "atajar de raíz el problema" en cuanto lo identificó, ya que siempre ha sido capaz de renunciar por completo a sus "vicios", bien fuera el sexo o el alcohol. Sin embargo, la historia de su propia madre es radicalmente diferente. Tal y como han revelado ambas en otro episodio de la serie, Adrienne Banfield-Jones fue adicta a la heroína durante más de veinte años antes de reunir el coraje necesario para ingresar en rehabilitación y renunciar a la droga hace ya veintisiete años, pero solo cuando un nuevo hombre entró a formar parte de su vida.
"Recuerdo que no fui consciente de que mi madre consumía heroína hasta que era una adolescente", ha confesado su famosa hija sobre esa difícil etapa. "A partir de entonces siempre era capaz de darme cuenta si estaba colocada: no aparecía a recoger a la salida de la escuela o se quedaba dormida mientras hacía cualquier cosa".
"Es muy triste admitir que lo hice todo por un hombre", ha reconocido Adrienne. "Me resulta muy duro hablar de algo que ahora va a saber todo el mundo. No era capaz de ocultar mi incapacidad para manejar la situación, ni el daño emocional y espiritual que me provoqué a mí misma y a ella. Eso fue lo más devastador".Sin embargo, no todas las entrevistas de este nuevo proyecto de Jada Pinkett Smith han tenido un tono tan dramático.
En el primer episodio, la actriz se sentó junto a la exmujer de su marido, Sheree Zampino Fletcher -madre de su primogénito Trey-, para mantener una sincera conversación en la que abordaron la evolución de su propia relación: desde los primeros años más difíciles, en los que la segunda no perdonaba a la intérprete que hubiese iniciado un romance con el protagonista de 'El príncipe de Bel Air' antes de que su divorcio se oficializara, hasta el cordial trato que mantienen a día de hoy.
Las dos mujeres explicaron qué trucos les habían ayudado a establecer una buena comunicación, como por ejemplo crear un diario de sentimientos que iban intercambiando durante una temporada, y acabaron hablando la 'familia moderna' que habían creado junto a Will Smith."Gracias por querer a mi niño, a Trey... He de decir una cosa, en vista de cómo están las cosas ahora, mi hijo no podría haber acabado con una madrastra mejor", le aseguraba emocionada Sheree, consiguiendo que a Jada se le saltaran las lágrimas.
FUENTE: Showbiz



