POZNAN, Polonia (AFP). El delantero italiano Antonio Cassano, que ha superado un problema cardíaco que le ha tenido de baja gran parte de la temporada, rindió a buen nivel el domingo ante España en el debut (1-1) y el martes provocó una polémica por un comentario que enfadó a activistas gays.
Cassano, de 29 años, está de vuelta, en todos los sentidos, también con sus "Cassanate" ("Cassanadas"), un neologismo formado a partir de su nombre y de la palabra italiana utilizada para decir "estupideces".
Empleó en una rueda de prensa la palabra "frocio", considerada insultante y que puede ser traducida al español como "marica", para hablar de los rumores de que la actual Nazionale cuenta con dos jugadores homosexuales en sus filas. La pregunta había sido formulada por un cómico de la televisión italiana.
"Si son maricas, es su problema. Yo sólo espero que no haya homosexuales en el equipo nacional, pero si los hay, es su problema", insistió. "¿Si creo que los hay? No lo sé", señaló.
La cuestión hizo reír a la prensa italiana, especialmente cuando Cassano se giró hacia el traductor de la rueda de prensa y le dijo: "no irás a traducir eso a la prensa polaca, ¿no?".
Por la noche, la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) publicó un comunicado en el que se hablaba de "controversia" y de "vivir libremente la sexualidad", y en el que Cassano, finalmente, pedía disculpas, pero el daño estaba hecho y la cuestión ya había generado muchas críticas y el enfado de mucha gente.
No es la primera vez que los excesos verbales le cuestan a Cassano un problema.
En octubre de 2010 llamó "viejo de mierda" a su presidente de la Sampdoria. Riccardo Garrone se sintió traicionado porque había confiado en él en un momento en el que casi nadie parecía hacerlo, tras sus fracasos en la Roma y el Real Madrid.
Tras ser apartado en la 'Samp' y pasar tres meses sin jugar, pasó al Milan, donde su rueda de prensa de presentación también acaparó titulares: "Si llego a saber que iba a terminar en el Milan, habría insultado antes al presidente".
Pero el problema de las "Cassanate" es que el propio Cassano no las controla, surgen sin más, a menudo a preguntas de los periodistas, que son conscientes de que pueden sacar petróleo cuando 'Fantantonio' está sentado ante el micrófono.
En lo que se refiere únicamente al aspecto deportivo, Cassano necesita jugar para estar en forma.
Tras un problema de corazón, que le llevó seis meses de parón, volvió a finales de abril.
A pesar de la falta de ritmo competitivo, Cesare Prandelli tiene plena confianza en él y no dudó en incluirlo en su lista de 23 hombres.
Contra España estuvo correcta, sin llegar a marcar, y el jueves ante Croacia tendrá una nueva oportunidad, en principio cambiando de compañero, ya que Antonio Di Natale entraría en lugar de Mario Balotelli.
La mera presencia de Cassano, teniendo en cuenta su estado de salud, ya es una buena noticia para los 'tifosi', porque admitió que se llegó a plantear renunciar a este torneo.
"Cuando vi lo que le pasó a Piermario Morosini, quise parar, ahora soy padre", dijo por la muerte en abril, en pleno partido, del jugador del Livorno (2ª división). Esa declaración no era una "cassanada".