El Cruz Azul del fútbol mexicano ha contratado a Tomás Boy, un entrenador quien apostará a los milagros en un equipo con hinchas tocados por la tristeza. Foto/Cortesía CAFC

EFE

Después de 18 años sin ganar un título de liga, el Cruz Azul del fútbol mexicano ha contratado a Tomás Boy, un entrenador quien apostará a los milagros en un equipo con hinchas tocados por la tristeza.

Se trata de un técnico que defiende a sus jugadores con un cariño de cura de pueblo, pero asume el juego en los límites del civismo, y en su carrera ha acumulado un buen historial de pendencias con colegas, futbolistas, árbitros y comunicadores.

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Boy es recordado como uno de los grandes volantes ofensivos en la historia del fútbol mexicano, que anotó 102 goles con los Tigres de la UANL y fue capitán de la selección mexicana clasificada a los cuartos de final en la Copa Mundial de México 1986.

Ya desde sus tiempos de jugador, Tomás se ganó el calificativo de 'Jefe' por su pasta de líder y su capacidad para echarse al hombro a sus equipos, sin embargo su costumbre de hablar siempre alto y de frente le han causado numerosos enfrentamientos y él mismo se reconoce como un hombre poco querido en el medio.

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A los 63 años, a pesar de mostrar unos kilos de más, Boy despide una energía rayana con la arrogancia que combina con un carácter duro, lo cual lo ha convertido en un entrenador fiable en momentos de emergencia, mito reforzado tras su reciente estancia en el Atlas, al que tomó a punto de descender y lo hizo protagonista.

Esa cualidad hace pensar que es el guía ideal para Cruz Azul que no gana un título de liga desde el invierno de 1997, después del cual ha perdido cinco finales, la última de ellas de manera traumática en 2013 al tener ventaja de dos goles con par de minutos por jugar, dejarse empatar y perder en penaltis con América.

Fue quizás el revés más doloroso en la historia del equipo que suma ocho títulos y cuenta con una de las hinchadas más sufridas de México, objeto de burlas en las redes sociales por no ganar la liga en lo que va de siglo.

Con una filosofía de juego basada en tener la pelota, tratarla bien y proponer los partidos, Boy tiene lo suficiente para revivir al Cruz Azul en el torneo Apertura 2015, pero primero deberá sanar la autoestima de su defensa, con 19 goles recibidos en 11 juegos.

Llega en un buen momento al equipo, que descansa este fin de semana y no jugará la próxima por la fecha FIFA. Eso le permitirá al estratega contar con 15 días para imponer su disciplina, y plantar bien a su lastimada zaga.

No serán sus únicos pendientes. Los Azules apenas han anotado 12 goles en sus 11 apariciones y suman tres derrotas en seis partidos en su estadio, lo cual explica que el conjunto aparezca en el antepenúltimo lugar de la tabla con tres triunfos, dos empates, seis derrotas y 11 unidades.

No todo es malo. A falta de seis partidos, Cruz Azul está a cinco puntos de la zona de clasificación y si hilvana una racha de triunfos puede entrar a la liguilla de lo ocho que disputarán el campeonato.

Para eso Boy deberá regresar la seguridad a los jugadores, entre quienes están el portero José de Jesús Corona, a quien una vez el técnico calificó de "desquiciado", y el defensa Fausto Pinto, con quien tuvo una discusión violenta hace un par de años.

Provocar un ambiente de armonía con ellos y con los demás quizás no le tome más de cinco minutos, porque el 'Jefe' Boy suele poner a sus jugadores en una especie de tierra santa en la que los mantiene protegidos, aunque para eso a veces olvide las finas maneras y sea criticado por su falta de hidalguía.

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