Fútbol Fútbol -  27 de febrero 2021 - 13:06hs

El 'Calcio' vive su sueño americano

Con el Parma y la Spezia, que recientemente pasaron a propiedad estadounidense, más de una cuarta parte de los clubes de la liga italiana de fútbol tienen ahora dueños del otro lado del Atlántico. Entre sus retos ahora, el crecimiento de los derechos de televisión y la modernización de estadios por lo general vetustos.

Como ocurrirá este sábado en el duelo Spezia-Parma y el domingo con el Roma-Milan, la Serie A se está acostumbrando progresivamente a estos nuevos 'derbis' entre sus equipos con 'sello USA'.

Si bien la Premier League inglesa está abierta desde hace mucho tiempo a los capitales extranjeros (solo cuatro clubes están todavía en manos británicas), el fenómeno es más reciente en Italia.

Está adquiriendo, eso sí, una gran amplitud, sobre todo ahora que el contexto económico de la pandemia del coronavirus hace que los clubes estén más atentos a eventuales inversores, estiman los expertos preguntados por la AFP.

En la Roma, el sueño americano comenzó en 2011 con James Pallotta y se prolongó el año pasado con la venta a otro empresario estadounidense, Dan Friedkin.

Tienen también bandera de Estados Unidos en su propiedad el AC Milan (fondo Elliott desde 2018), la Fiorentina (en manos del empresario italoestadounidense Rocco Commisso desde 2019) y, desde esta temporada, el Parma (el grupo Krause es accionista mayoritario desde septiembre) y la Spezia (adquirido este febrero por la familia Platek).

El Bolonia pertenece además, desde 2014, al canadiense Joey Saputo.

Este interés norteamericano se apoya en un apuesta económica, la de hacer despertar al "gigante dormido" que sería la Serie A, que fue el centro del planeta fútbol en los años 1980 y 1990, estima Patrick Massey, miembro de Portas Consulting, gabinete británico especializado en la asesoría deportiva.

El coste de la reciente transacción por el Spezia Calcio (25 millones de euros, 30,5 millones de dólares, según la prensa italiana) es un "buen ejemplo" de la devaluación actual del fútbol italiano, teniendo en cuenta el valor de los clubes en Europa o en la MLS norteamericana, estima Jordan Gardner, inversor estadounidense que ha trabajado con varios clubes europeos y que es actualmente el patrón del club danés FC Helsingor, también de propiedad estadounidense.

Los inversores confían sobre todo en un aumento futuro de los derechos de televisión de la liga italiana, que ahora está "muy lejos de los de la Premier League o LaLiga española, especialmente en el plano internacional", detalla Andrea Sartori, que está al frente del sector deportivo de la empresa de auditoría KPMG.

La atribución de los derechos para las tres próximas temporadas está en curso en Italia. La Liga espera una cierta estabilidad para la difusión en Italia (970 millones de euros anuales actualmente, 1.186 millones de dólares) pero espera un aumento en lo referente al extranjero (370 millones de euros, 452 millones de dólares).

Otra palanca para impulsar el crecimiento podría ser el retraso del país en lo referente a los estadios. Muchos son viejos y pocos clubes poseen su propio recinto (Juventus, Udinese, Sassuolo, Atalanta).

Ese sueño de instalaciones renovadas o incluso nuevas, que permitiría aumentar sensiblemente los ingresos por venta de entradas y por otros conceptos, parece compartido por todos los clubes con propietarios estadounidenses.

En el Milan y en la Roma, el proyecto de un nuevo estadio existe desde hace años.

En Florencia, Rocco Commiso insiste en ello, en la total restauración del viejo estadio local, pero ha tenido que renunciar por ahora por dificultades administrativas.

En el Parma, pese a la amenaza de descenso a la Serie B, el nuevo patrón, Kyle Krause, confirmó esta semana su ambición de renovar el viejo estadio Tardini.

En la Liga Italiana consideran "positivo" que "inversores extranjeros estén atraídos" por el campeonato del país. "Eso significa que hay un gran potencial", afirmó.

El sueño americano no se limita solo a la primera división y equipo de segunda, como el Venecia o el Pisa, o incluso de más abajo como el Catania y el Campobasso, también entran dentro de esta tendencia.