Dos jóvenes rusos aficionados a las emociones fuertes alcanzaron clandestinamente la cima de la Shanghai Tower (630 metros), el segundo edificio más alto del mundo, para rodar un vídeo.
Dos jóvenes rusos aficionados a las emociones fuertes alcanzaron clandestinamente la cima de la Shanghai Tower (630 metros), el segundo edificio más alto del mundo, para rodar un vídeo.