AP

Una mujer de Singapur que desapareció hace casi cinco años se ha reunido con su hijo después de que un artículo de la agencia de prensa internacional Associated Press (AP) sobre personas que duermen en establecimientos 24 horas de McDonald's en Hong Kong recogiera su difícil situación.

Mary Seow desapareció después de vender la casa familiar en Singapur.

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Su familia denunció su desaparición, pero su paradero era un misterio hasta que aparecieron unas declaraciones suyas en un artículo de AP del 12 de noviembre sobre personas a las que se conoce como "McRefugiados" porque se cobijan en los restaurantes de comida rápida.

Seow era una de las personas sin hogar que pasaban la noche en alguno de los 120 restaurantes de McDonald's que abren a todas horas en Hong Kong.

Pero su historia llamó la atención de su familia, el gobierno singapurense y varios ciudadanos preocupados, que trabajaron a toda prisa para reunir a la viuda con su único hijo.

"No creo que regrese tan rápidamente. Hasta ahora sigo como en un sueño", comentó el sábado en el aeropuerto de Hong Kong mientras se preparaba para abordar el vuelo de regreso a Singapur con su hijo Edward Goh de 28 años.

Antes de eso, Seow tuvo una sorpresiva reunión con su hijo, quien voló a Hong Kong para reunirse con ella y llevarla de vuelta a casa.

Agregó que su difícil experiencia comenzó cuando fue engañada por personas de China a quienes conoció en una iglesia en Singapur. La convencieron para que vendiera su casa y se fuera a China continental para invertir el dinero en su negocio de transportes, pero cuando llegó se enteró que era un fraude.

Decidió quedarse en China e intentar recuperar algo del dinero, para lo que incluso trabajó como barrendera de calles. Con el tiempo terminó en Hong Kong, en donde ha pasado los últimos tres meses viviendo en las calles y buscando trabajo en algo que se conoce como "comercio paralelo", al vender pañales, leche en fórmula para bebés y otros productos de marca a revendedores en China continental.

Seow dijo que no había querido volver a Singapur porque le mortificaba haber perdido la casa familiar y no quería darle la cara a su hijo.

Por eso tenía "sentimientos mezclados" en cuanto a reunirse con su hijo.

"Me siento contenta y tengo un poco la conciencia culpable", comentó.

Goh comentó que previo a su salida tenía emociones "muy fuertes y mezcladas", pero agregó que "no habría drama" y que "definitivamente no hablarían del pasado".

"Sólo quiero traerla a casa", dijo.

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