El ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, defendió en Finlandia la independencia del tribunal que condenó a dos años de cárcel el pasado viernes a tres integrantes del grupo punk ruso Pussy Riot, y aseguró que no se debe interferir en la labor judicial.El jefe de la diplomacia rusa negó que hayan existido presiones políticas detrás del proceso contra las integrantes de Pussy Riot, condenadas por "gamberrismo motivado por odio religioso" tras cantar en febrero pasado en una catedral ortodoxa contra el presidente Vladímir Putin.