CENTURION, Sudáfrica (AP). El presidente Barack Obama está recibiendo el tipo de acogida que se podría esperar para un hijo pródigo que regresa al continente de su padre, a pesar de que aún tiene pendiente dejar un legado político duradero para África a la escala de los de sus dos predecesores.
Los ex presidentes Bill Clinton y George W. Bush aprobaron iniciativas innovadoras para África mientras estaban en la Casa Blanca, y todavía trabajan con pasión en tareas de desarrollo en la región luego de haber dejado el cargo. Los esfuerzos de Obama aquí no han sido tan ambiciosos, a pesar de sus vínculos personales con el continente.
Su primera gran gira por África como presidente apenas se produce ahora, en su quinto año en el poder, mientras que Bush y Clinton son viajeros frecuentes al continente. Bush incluso estará la próxima semana en Dar es Salaam, Tanzania, al mismo tiempo que Obama, a pesar de que no tienen previsto reunirse. En cambio, sus esposas planean aparecer juntas en una cumbre sobre el empoderamiento de las mujeres africanas organizada por el Instituto George W. Bush, a la que asistirá el ex presidente.
Para Obama, un aspecto potencialmente memorable de este viaje _reunirse con el ex presidente sudafricano Nelson Mandela, líder de la lucha contra el apartheid_ sigue en duda.
Mandela está hospitalizado en Johannesburgo en estado crítico. Obama llegó a Sudáfrica el viernes después de visitar Senegal.




