Argentina revive este fin de semana la figura del sacerdote Carlos Mugica (1930-1974), al cumplirse el cuadragésimo aniversario de su asesinato en Buenos Aires a manos de la fuerza paramilitar de ultraderecha conocida como Triple A.
El acto principal tendrá lugar hoy en la céntrica avenida 9 de Julio de la capital argentina, donde la presidenta, Cristina Fernández, inaugurará un mural en honor del conocido como el "cura de los pobres".
La obra, que se ubicará en la plaza Unión Europea, está realizada en hierro por el artista Alejandro Marmo y tiene la misma estética que los conocidos murales de Evita que adornan las fachadas del actual ministerio de Desarrollo Social.
Para este domingo, cuando se cumplen los 40 años del asesinato del sacerdote, está previsto multiplicar los actos conmemorativos, pero el principal tendrá lugar en el barrio Carlos Mugica, conocido como Villa 31, donde el clérigo cumplió con su apostolado y desarrolló su mayor actividad en defensa de los derechos de los excluidos.
En ese acto participará el cardenal primado de Argentina, Mario Poli, quien bendecirá una placa conmemorativa en honor de los sacerdotes que trabajan en las villas, conocidos popularmente como "curas villeros".
Nacido en 1930, hijo de un político conservador y de una mujer de familia adinerada, desde su juventud Múgica mostró una preocupación especial por los sectores más humildes de la población y se ordenó sacerdote en 1959.
El religioso combinó su labor pastoral con la militancia política y social como integrante del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, que surgió en Argentina durante la década de los años 60 y se extendió a otros países latinoamericanos.
Si bien reconoció su simpatía por el guerrillero argentino-cubano Ernesto "Che" Guevara y los sectores revolucionarios del peronismo en Argentina, movimiento político creado por Juan Domingo Perón, Múgica se opuso a la lucha armada.
Enfrentado con la jerarquía de la Iglesia católica argentina, Múgica levantó la parroquia Cristo Obrero en un barrio de Buenos Aires que actualmente sigue siendo un asentamiento de viviendas precarias.
Tras recibir numerosas amenazas de muerte y sufrir algunos intentos de asesinato, el 11 de mayo de 1974, el llamado "cura de los pobres", falleció tras ser ametrallado cuando salía de una iglesia de la periferia de Buenos Aires en la que acababa de celebrar misa.
En 1999, por la intervención del entonces cardenal Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco, los restos de Mugica fueron trasladados del barrio porteño de Recoleta a la parroquia Cristo Obrero.
FUENTE: EFE




