Después de un incidente mortal en Ferguson, Missouri, algunos departamentos de policía renuevan sus esfuerzos por comunicarse con las comunidades negras para fomentar la confianza. Para eso organizan reuniones públicas, responden preguntas y permiten que la gente se desahogue ventilando su resentimiento hacia los agentes que patrullan sus vecindarios.
El jefe de policía de Dallas, David Brown, lo considera una medida preventiva.
"Prefiero que me griten en una reunión pública en una iglesia y que me conozcan a no tener ninguna relación", explicó Brown. Después que la policía mata a alguien "es demasiado tarde para tratar de establecer relaciones".
Dallas ha presenciado 13 episodios de disparos policiales este año con el resultado de ocho muertes. El año pasado fueron 22 episodios y seis muertes, según la policía.
Para tranquilizar al público, el procurador general de Dallas, Craig Watkins, anunció recientemente que empezará a despachar dos fiscales para que investiguen de manera independiente cada episodio de disparos policiales.
Tanto Brown como Watkins son negros y se criaron en Dallas. Watkins describió su propia desconfianza de la policía cuando era joven y dijo que hacen falta mayores esfuerzos para restablecer la confianza pública en las agencias del orden, particularmente ente los negros y los hispanos.
"Esta es una realidad con la que tenemos que lidiar en este país", afirmó Watkins. "Y mientras no lo hagamos, siempre vamos a tener cuestiones como la de Ferguson. No quiero que ocurra lo mismo aquí".
Dos policías de Dallas fueron despedidos recientemente e instruidos de cargos por balear civiles.
Para hacer frente a la cuestión, el departamento desarrolla un programa piloto de las llamadas cámaras corporales que podrían ser montadas en las solapas o chalecos de los policías para documentar su interacción con el público. Un reciente estudio de la Universidad de Cambridge reveló que las cámaras reducían el número de denuncias contra policías y el número de veces que estos usaban la fuerza, durante una prueba de un año en el departamento de policía de Rialto, California, una ciudad de unos 100.000 habitantes al este de Los Ángeles.
El departamento de Dallas también está comprando más Tasers (pistolas paralizantes) para dar a los agentes una opción menos mortífera para inhabilitar a los atacantes, dijo Brown.
La relación frágil entre la policía y los residentes negros se puso de manifiesto la semana pasada cuando un grupo de manifestantes negros marchó por el sur de Dallas entonando el nombre de Michael Brown, de 18 años, que murió a manos de un policía de Ferguson.
El grupo se autodenimona Huey P. Newton Gun Club, por el nombre de uno de los cofundadores de las Panteras Negras. Unas 30 personas portaron carteles y pistolas, que son permitidas en la mayoría de los lugares públicos de Texas.
"Mucha gente habla hoy sobre Mike Brown", dijo Charles Goodson, uno de los organizadores del grupo, a la emisora de televisión WFAA de Dallas. "Mike Brown no es un incidente aislado. Tenemos muchos Michael Brown en la ciudad de Dallas".
FUENTE: AP


