La justicia francesa ha archivado las acusaciones que pesaban contra el Consejo Nacional de la Resistencia Iraní (CNRI), lo que cierra un procedimiento abierto hace más de once años, inicialmente por terrorismo, que los muyahidines habían denunciado como una operación política.
Maryam Radjavi, la presidenta del CNRI (oposición al régimen iraní en el exilio) consideró hoy este archivo como una "victoria de la justicia y de la resistencia", el "fracaso de la demonización" de su organización y "el reconocimiento de la legitimidad de la resistencia contra el fascismo religioso".
El juez antiterrorista parisino Marc Trévidic formalizó ayer el fin de una instrucción que tuvo su episodio más conocido el 17 de junio de 2003, cuando 1.300 agentes de las fuerzas del orden francesas fueron movilizados para tomar la sede de los muyahidines en París.
En esa operación fueron detenidas 164 personas, incluida Radjavi, y 24 de las cuales fueron imputadas.
En su resolución -algunos de cuyos extractos fueron filtrados por el CNRI-, el magistrado estimó que no hay elementos de prueba de "una acción armada deliberadamente contra la población civil" por parte de este grupo de oposición e insistió en que aunque hayan reivindicado acciones armadas en Irán, "no hay que confundir ofensivas militares con actos terroristas".
"Una ofensiva militar que da lugar a un combate armado entre militares, identificados como tales, no puede revestir una calificación de terrorista en el derecho francés", añadió el juez.
Para los muyahidines, en el origen de este procedimiento judicial en el que también se les reprocharon delitos de carácter financiero como fraude y blanqueo de dinero (que son los que se han archivado últimamente), estuvo una visita en mayo de 2003 del entonces ministro francés de Exteriores, Dominique de Villepin, a Teherán.
De acuerdo con esta organización, la operación policial fue planificada por el Gobierno francés a cambio de un gran contrato comercial.