NUEVA DELHI Internacionales -  2 de noviembre 2014 - 14:30hs

India destruye alijo de trofeos de fauna protegida

NUEVA DELHI (AP) — Autoridades de la India prendieron fuego el domingo a un cargamento de pieles de tigre, colmillos de elefante y cuernos de rinoceronte, en un intento de disuadir al contrabando y comercio de fauna salvaje en el sureste asiático.

La caza furtiva y el contrabando de trofeos han florecido en India, impulsados por la demanda en el mercado negro proveniente de China, Vietnam y otros países del sureste asiático, donde muchos creen que algunas partes de animales exóticos tienen propiedades medicinales o afrodisiacas. En la mayoría de los casos no hay evidencia científica de que esto sea así.

El ministro indio de Medio Ambiente, Prakash Javadekar, puso más de 42.000 partes de animales en un gran horno en el zoológico de Delhi el domingo. Entre los objetos incinerados había pieles de tigre y leopardo, cueros de reptil, cuernos de rinoceronte y unos chales conocidos como shatush, fabricados con piel de chirú, una especie de antílope en peligro de extinción originaria del Tíbet.

Las autoridades medioambientales y periodistas se apretujaron en un pequeño espacio donde se llevó a cabo la quema.

"Este es un acto para condenar las actividades inmorales, indiscriminadas e ilegales de recogida y comercio de productos de fauna salvaje", dijo el ministerio del Medio Ambiente en un comunicado, en el que vinculó el desarrollo a futuro de la India con la protección de su biodiversidad.

La vida silvestre del país, que ya sufre por la pérdida de hábitats debido a la expansión de los asentamientos humanos, ha sufrido graves pérdidas debido a los cazadores ilegales y el comercio ilegal de piezas de origen animal. En India viven más de la mitad de los 3.200 tigres que quedan en el mundo, una cantidad que muestra la drástica reducción sufrida, ya que en la década de 1990 se estima que había entre 7.000 y 5.000 ejemplares.

La antes casi desconocida trata de pangolín (un mamífero que tiene escamas largas que forman placa para proteger su cuerpo) se ha elevado y al menos 320 ejemplares se decomisan a tratantes cada año. La incautación de tortugas estrella en aduanas también se ha disparado de menos de 800 al año antes de 1999 a más de 3.000 desde 2002.