Ni los ordenadores ni internet han conseguido terminar con el oficio de escribano en Marruecos; en Rabat todavía un grupo de profesionales sigue redactando en sus viejas máquinas de escribir documentos por un puñado de dirhams.
FUENTE: EFE
Ni los ordenadores ni internet han conseguido terminar con el oficio de escribano en Marruecos; en Rabat todavía un grupo de profesionales sigue redactando en sus viejas máquinas de escribir documentos por un puñado de dirhams.
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