El ex senador federal Edward W. Brooke, un republicano liberal que se convirtió en el primer hombre de raza negra en la historia de Estados Unidos en ganar una elección a la cámara alta, falleció el sábado. Tenía 95 años.
Brooke murió por causas naturales en su casa de Coral Gables, Florida, dijo Ralph Neas, un ex asistente. Estaba rodeado por su familia.
Fue elegido al Senado en 1966, convirtiéndose en el primer negro en ocupar un escaño de la cámara alta de cualquier estado desde la era de la Reconstrucción, y uno de los nueve hombres de raza negra que han prestado servicio en ella, incluido Barack Obama.
Brooke le dijo a The Associated Press que estaba "agradecido con Dios" por haber vivido para ver la elección de Obama. Y el presidente estuvo presente en octubre de 2009 cuando Brooke recibió la Medalla de Oro del Congreso, el galardón más importante que la legislatura entrega a civiles.
"El senador Brooke llevó una extraordinaria vida de servicio público", afirmó Obama el sábado en un comunicado.
"Como el primer afroestadounidense elegido procurador general del estado, y el primer senador federal afroestadounidense elegido después de la Reconstrucción, Ed Brooke se mantuvo al frente de la batalla por los derechos civiles y la equidad económica", agregó.
El gobernador de Massachusetts, Deval Patrick, el primer gobernador negro del estado, declaró: "He perdido a un amigo y mentor".
Por su parte, el secretario de Estado John Kerry, ex senador federal por Massachusetts, dijo que Brooke mostró un "notable valor político".
Republicano en un estado mayoritariamente demócrata, Brooke fue una de las figuras políticas más populares de Massachusetts durante la mayor parte de sus 12 años en el Senado.
Se ganó su reputación de liberal en la cámara alta en parte al convertirse en el primer senador republicano en instar públicamente al presidente Richard Nixon a renunciar.
Brooke ayudó a encabezar las fuerzas a favor de la Enmienda de Igualdad de Derechos y fue un defensor del transporte escolar como medio para conseguir la integración racial, un asunto acremente controvertido en Boston.
Además prestó su nombre a la enmienda Brooke de la ley federal de vivienda, aprobada en 1969, la cual limitó a 25% la cantidad de ingreso que una familia debe pagar para rentar una vivienda de interés social.
El próximo líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, recordó el sábado su primera impresión del entonces senador electo cuando McConnell era un ayudante en el Senado y describió a Brooke como "un modelo de valor y honestidad en el cargo".
"Aun desde el otro lado de la cámara del Senado uno podía percibir que era un senador de importancia histórica", dijo el republicano de Kentucky en un comunicado. "De hecho, lo fue".
Hacia el final de su segundo período en el escaño, Brooke se divorció de quien había sido su esposa durante 31 años, Remigia, en un proceso tormentoso que atrajo la atención nacional.
Las repercusiones del caso motivaron una investigación en torno a sus finanzas personales por parte de la Comisión de Ética del Senado y una indagatoria del Departamento de Asistencia Pública estatal, lo cual a fin de cuentas le costó la elección en 1978. Fue derrotado por el representante demócrata Paul E. Tsongas.
En una entrevista con el periódico Boston Globe en 2000, Brooke recordó el dolor de la derrota electoral en la que buscaba un tercer periodo como senador.
"Sólo era un asunto de divorcio. No fue por mi labor en el Senado. Nunca hubo acusación alguna de que cometí un delito, ni siquiera de que estuve cerca de cometerlo", afirmó Brooke.
En 2008, Barbara Walters, una de las primeras presentadoras de noticias, dijo que tuvo un amorío con Brooke cuando él estaba casado durante la década de 1970, pero terminó antes de que él perdiera en las elecciones de 1978. Walters lo describió como un hombre "emocionante" y "brillante".
En 2004, Brooke recibió la Medalla Presidencial de la Libertad durante una ceremonia en la Casa Blanca. Cinco años después, cuando se le confirió la distinción legislativa en Washington, el ex senador destacó los problemas que enfrentaba el Congreso —la atención de salud, la economía y las guerras en el extranjero— y exhortó a los legisladores a que dejaran a un lado sus diferencias partidistas.




